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Espejo 19

Sexo Oral

Sexo oral o bucogenital son las practicas sexuales en que la boca de alguien está en los genitales de alguien.

tantas víctimas en la población gay, y por qué se había esparcido de modo tan fulmíneo: la penetración anal desprotegida es la forma más eficaz de transmisión por vía sexual del VIHl.

La defensa fue el sexo seguro: un conjunto de prácticas en la que es fundamental el uso continuo, permanente y efectivo de preservativos.

Así mismo las noticias de que el sexo bucogenital puede ser peligroso recorren la comunidad de hombres que hacen sexo con hombres, aterrando a unos y desesperando a otros. Este artículo resume el estado actual de los conocimientos en este tema.

En un principio de la epidemia VIH se temía la infección por contacto casual (llamada contagio involuntario: un beso, compartir utensilios y cepillos, vivir en la misma casa). Esa transmisión es propia de otras enfermedades contagiosas. A la infección VIH es preferible llamarla transmisible: pasa de cuerpo en cuerpo debido a circunstancias creadas por el comportamiento humano. La infección de VIH es una enfermedad comportamental.

RIESGO DE TRANSMISIÓN

Las posibilidades de transmisión a través de las distintas prácticas y circunstancias se miden por eficacia de transmisión. A mayor eficacia, mayor peligro.

  • La transmisión UDI (Usuario de Droga Inyectable) se produce cuando una persona comparte jeringas y agujas con otra Su eficacia es máxima: 98%.
  • La transmisión vertical (de madre al hijo por nacer), sin que la madre haga tratamiento preventivo durante el embarazo, oscila entre el 25% y el 33%.
  • La transmisión sexual, comparada con las otras dos, es de bajo riesgo.

Las conductas sexuales son formas de comportamiento poderosas y primarias. Los hombres que hacen sexo con hombres (frase que agrupa a todos los tipos de varones que tienen contacto sexual con el propio sexo, aunque sea una vez en la vida) son el subgrupo poblacional más golpeado por la epidemia en Occidente, y han debido suplantar el sexo de penetración anal sin preservativo, la más peligrosa de todas las prácticas, por el sexo seguro.

De los millones de víctimas de la epidemia, sólo en unos treinta casos se identificó como único factor de riesgo el sexo oral. Se desconocía su eficacia en transmisión de VIH. Solo se sabía:

  1. Que es de bajo riesgo
  2. Que la saliva tiene propiedades hostiles al VIH
  3. Que no hay transmisión lésbica como riesgo de salud pública.

Se presumía que la gingivitis acrecienta el riesgo (y casi todos la padecen); y que el sexo oral con alguien que tiene una ETS, o tragando el semen, o con llagas o encías sangrantes es de riesgo más alto que sin esas circunstancias. Sin mayor fundamento, los educadores daban recomendaciones desordenadas: usar o no enjuague bucal después del sexo bucogenital; no cepillarse ni usar hilo dental cuatro horas (o una hora) antes o después del sexo oral, y todo otro tipo de ocurrencias tranquilizadoras.

Se recomendaba sexo oral protegido con preservativo, mas por miedo que por saber verdaderamente que era riesgoso . La realidad era que la mayoría evitaba usar preservativo, porque el sabor del látex es contrario a la excitación erótica. Los esfuerzos de suplantar el sabor de los genitales por gustos frutales artificiales han sido ineficaces; la boca recibe sabores y sensaciones emanadas de la piel y la mucosa de la otra persona, tanto en el sexo bucogenital como en el beso.

EL MIEDO COMO PREVENCION

Muchos médicos y activistas, sienten que todo lo que no contribuya a aumentar el nivel de alerta en la población no debe ser difundido; pero también sienten que no se debe utilizar el miedo como factor de prevención, porque genera discriminación y acostumbramiento. La epidemia VIH está recrudeciendo en los jóvenes gays, que por haber crecido cuando la epidemia ya formaba parte de la realidad cotidiana le tienen mucho menos miedo que los adultos que vieron morir a parejas y amigos.

RIESGO EN LAS PRACTICAS SEXUALES

La práctica sexual (penetración, caricias, besos, sexo oral) es la que determina la posibilidad que el virus tiene de pasar de un cuerpo a otro. Para que sea posible la tranmisión del virus deben abrirse llagas, lesiones y microlesiones de la mucosa, originadas en una dilatación brusca, consecuencia de la introducción del pene, de los dedos o de juguetes sexuales. Por ese pasaje el leucocito infectado, suspendido en sangre o líquidos sexuales, puede llegar al torrente sanguíneo del otro cuerpo, pero algo debe empujarlo o arrastrarlo, porque no tiene movilidad propia. Ese algo son los movimientos y fricciones característicos de los contactos sexuales.

El beso no provoca microlesiones o llagas porque la lengua es blanda, la penetración digital carece de emisión de fluidos; pero en cambio, la peneana puede bañar la lesión con semen o líquido preseminal.

Hay tres categorías de prácticas sexuales:

  1. Sin riesgo: besos
  2. Poco riesgo: penetración protegida
  3. Alto riesgo: penetración desprotegida.

La penetración protegida encierra riesgo porque el preservativo puede perder, colocarse mal, deslizarse fuera del pene o romperse.

INFORMACIÓN Y AUTONOMIA

Muchos adultos prefieren que no se sepa que es difícil transmitir VIH por vía sexual. Temen que los jóvenes (y muchos adultos), al saber que el riesgo de infección no es tan alto, dejen de protegerse.

El sexo es el modo principal de transmisión de la epidemia VIH, no por su eficacia de transmisión, sino por la frecuencia de esta conducta . Para minimizar el riesgo hay que hacer sexo seguro y usar preservativo. ¿Es la gente tan inconsciente de arriesgarse porque la probabilidad de infectarse es baja? El principio de autonomía manda que nadie se arrogue el derecho de ocultar información a otro adulto, aunque crea que hará mal uso de ese dato.

¿EN QUE CATEGORÍA ESTA EL SEXO ORAL?

El sexo oral no es totalmente seguro, un estudio del Centro de Control de Enfermedades de EEUU en 1999 estimó que el sexo bucogenital receptivo no protegido tiene un riesgo promedio de 0.04% (uno en 2.500). El sexo anal desprotegido daba un riesgo de 0.82% (uno en 122); usando preservativo, el riesgo baja al 0,18% (uno en 556) promedio.

Y además, varias ETS (gonorrea, sífilis, clamidia) se transmiten por este medio. Hay algunos casos de infección VIH por este medio, sobre todo con eyaculación en la boca. Para minimizar el riesgo, hay que usar preservativo; de lo contrario se debe evitar la eyaculación en la boca, y abstenerse si hay llagas o cortaduras.

Estudio Rothenberger 1998(1)

Esta reseña ratificó que la transmisión bucogenital de l VIH es más difícil y menos común que la transmisión anal o vaginal, y que todos los casos documentados implicaban eyaculación en la boca del receptor.

Un gran grupo de estudios (que suman miles de casos en quince años) no encontraron que el sexo oral fuera un factor de riesgo por sí mismo(2). Otros estudios probaban que era riesgoso(3) asociado a otras circunstancias: fumar crack, prostitución, lesiones en la boca. Un último grupo documentaba infección por sexo oral en casos anecdóticos o de pocos individuos.

Estudio Hecht 2000

El estudio Hecht demostró que la infección bucogenital es posible de pene a boca, y afirmó que ocho de 122 hombres recién infectados se habían infectado por sexo oral. La prensa agrandó el riesgo (afirmó que era el 8%, no el 6.6 %), sin marcar las flaquezas del estudio: no es probabilística, el muestreo no es representativo, cuatro de los infectados habían tenido además sexo anal con preservativo, y no aísla como factor la eyaculación en la boca (siete de los ocho la habían recibido) o las llagas (cuatro las tenían)

Estudio Page-Shafer 2001

Kimberley Page-Shafer estudió a 198 hombres que no se inyectaron drogas ni hicieron sexo anal o vaginal durante el estudio. El 98% tuvo sexo bucogenital sin protección con dos parejas como promedio; el 20% de las parejas eran infectados de VIH. Una persona se volvió positiva, y había adquirido el virus antes. La investigadora afirma que l a probabilidad de adquirir VIH a través de sexo oral es muy baja; no igual a cero, porque su grupo de muestreo es pequeño.

Este estudio muestra que el sexo oral es más seguro que el sexo anal, tanto con condón como sin él.

 ¿EXISTE EL SEXO SEGURO?

El sexo seguro es el conjunto de prácticas sexuales que minimizan el riesgo de infección. Esto incluye el sexo anal protegido (la penetración con preservativo), que también tiene riesgo: puede deslizarse fuera del pene, perder o romperse, generalmente por mala colocación. No hay sexo 100% seguro, pero algunas prácticas son más seguras que otras. Algunos eligen desalentar el sexo peligroso (Suecia recomienda no hacer sexo anal) y otros alientan el sexo seguro (En EEUU se dice “un preservativo por cada relación”.

Datos tomados del estudio Rothenberg y de artículos de Greg Drinkwater, Bruce Mirken, Rex Wockner y David Tuller.

(1) Por razones de espacio y por no ser ésta una publicación especializada, consigno solamente el nombre del investigador principal y el año de publicación del estudio:

(2) Jaffe 1983, Marmor 1984, Newell 1985, Goedert 1987, Luman 1986, Moss 1986, Winkelstein 1987, Van Griensven 1987, Fisch 1987, Darrow 1987, Kinsgely 1987, McCusker 1988, Peterman 1988, Coates 1988, Burcham 1989, Evans 1989, Kuiken 1990, Samuel 1993, Raiteri 1994, Ostrow 1995.

(3) Faruque 1996, Wallace 1996, Page-Shafer 1997.