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La necesidad de hacer aumentar geométricamente los programas de VIH/SIDA para gays y otros HSH en Latinoamérica y el Caribe Imprimir E-mail

Este artículo fue publicado en marzo del 2005 en Sexual Health Exchange 2005-1, de la página www.kit.nl de la entidad holandesa KIT [Koninklijk Instituut voor der Tropen: Instituto Real para los Trópicos] Escribe: Steve Lewis, tradujo: Rafael Freda

La prevalencia de VIH/SIDA en Latinoamérica y el Caribe (LAC) está creciendo, y una de las rutas principales de transmisión ha sido siempre por medio de sexo que se produce entre hombres. Desafortunadamente, la alta tase de prevalencia entre hombres gay y otros hombres que tienen sexo con hombres (HSH) no se empareja con una tasa correspondientemente alta de inversión y prevención en esfuerzos de cuidado. Ha habido varias iniciativas para hacer frente a este tema a través de implementación directa de los gobiernos, o dando fondos a las ONGs, pero ha habido falta de intervenciones sostenidas que se dirijan a las poblaciones HSH. La mayoría de los funcionarios de salud pública preferiría encargarse de áreas de programa culturalmente ‘seguras', tales como juventud o transmisión perinatal, y no tienen buena comprensión o voluntad de tratar con hombres gay. Si bien hay muchos buenos grupos HSH en la región LAC, la mayoría tienen pocos fondos. Esta seria discrepancia entre la asignación de fondos y la necesidad de ellos debe ser atendida por los gobiernos, las ONGS y la comunidad internacional.

ONUSIDA informó en el 2004 que hay más de dos millones de personas que viven con VIH/SIDA (PVVS) en la región, que suman un 1% de la población total. En América Central, la prevalencia de VIH nacional está por arriba del 1% en Guatemala y Honduras, pero es más baja en otros países. En Sudamérica, la prevalencia es del 0.7% en Brasil y alrededor de la mitad de eso en los países andinos (aunque la estadísticas en los Andes son malas o inexistentes). En algunos países caribeños, la prevalencia de VIH en adultos es tan alta como en la de algunos países subsaharianos. Haití, por ejemplo, tiene una tasa de prevalencia de alrededor del 6%.

La información sobre prevalencia de VIH entre HSH es limitada, aunque la evidencia de varios países indica que las tasas de infección son mucho más altas que dentro de la población general. El Estudio Multi-Céntrico (1999-2000), una de las mejores fuentes recientes de datos sobre VIH/SIDA, descubrió que las tases de prevalencia de VIH entre HSH en Centroamérica oscilaban del 9% al 18%. La evidencia de una cantidad de estudios recogidos por ONUSIDA muestra tasas de prevalencia entre HSH del 22% en la ciudad de Lima y del 28% en Ecuador. Para subrayar la magnitud del problema, se estima que en Guatemala una tercera parte de todos los casos de VIH/SIDA están en la población HSH. En 2001, ONUSIDA informó que los HSH equivalen al 42% de todos los casos de VIH en la región LAC.

Negación de la diversidad sexual

La homosexualidad es ilegal en muchos países latinoamericanos, y la cultura del ‘machismo' lo invade todo. En Jamaica, Guatemala y Brasil (entre otros países) la homofobia llega al nivel del asesinato de los hombres gays conocidos y declarados (‘out'). Un informe de noviembre del 2004 de Human Rights Watch reveló que los hombres gay de Jamaica son literalmente ‘odiados hasta la muerte', y se citaban entrevistas con 130 víctimas de la violencia policial y otras discriminaciones homofóbicas. 1 El estigma y la discriminación a menudo empujan a los HSH y a los bisexuales a mantenerse ocultos. Esta ampliamente difundida negación de la homosexualidad y de las prácticas bisexuales aumenta la probabilidad de que los individuos se impliquen en conductas de alto riesgo, tales como sexo rápido y secreto en parques y plazas después de oscurecer, y sexo en situaciones donde es improbable que se use preservativo.

Las prácticas sexuales inseguras son comunes entre los HSH: los estudios muestran un bajo porcentaje de uso de preservativo, un número alto de parejas sexuales y bajas percepciones del riesgo. Incluso donde programas del Estado o de ONGS han comenzado a proveer preservativos hay todavía un largo camino que recorrer para alcanzar altos niveles de uso. Un problema adicional son los muy pocos programas que también proveen lubricantes. El sexo anal desprotegido es uno de las prácticas más riesgosas para la transmisión de VIH, y el sexo anal sin lubricación es todavía más peligroso.

Durante los últimos cinco años ha habido una ‘feminización' de la pandemia de SIDA mundialmente y en la región LAC. La razón de hombres a hombres infectadas ha decrecido con el tiempo y ahora en LAC está alrededor de 2 a 1. Sin embargo, esto no significa que la importancia de los hombres como grupo clave para la prevención del VIH haya disminuido. Una gran proporción de HSH no se consideran a sí mismos gays (una identidad admitida) sino heterosexuales. Para muchos hombres latinoamericanos, el papel que juegan cuando se implican en sexo con otros hombres define cómo se ven a sí mismos. Por ejemplo, si toman el rol activo (de penetración) no necesariamente se identifican como homosexuales o bisexuales. Muchos de estos hombres están casados o también tienen sexo con mujeres. Consideran que sus encuentros heterosexuales implican bajos riesgos porque ellos acatan los requerimientos de la masculinidad, que son tener esposa e hijos. La bisexualidad entre los hombres es común, y los estudios han demostrado que las esposas pueden ser conscientes de las otras parejas de sus maridos, pero que en general encuentran difícil pedirles a sus maridos que usen preservativo.

Prioridades y brechas

Los programas de prevención de VIH no pueden funcionar sin un a adecuada provisión de fondos. Es improbable que haya disponibles recursos para financiar todas las necesidades. Como resultado, la priorización es y siempre será un aspecto importante de la gestión de programas de VIH/SIDA. Una comparación de los gastos reales de intervenciones dirigidas a HSH con los gastos realizados en otras áreas de prevención es ilustrativa de la priorización que se da dentro de los programas. La investigación hecha por SIDALAC (una iniciativa regional de SIDA para Latinoamérica y el Caribe, con fondos dados por ONUSIDA) mostró que muchos países de la región no dan recursos al trabajo de prevención en HSH, que sería adecuado dadas las tasas de prevalencia. Por ejemplo, en Costa Rica solamente el 2% del dinero de prevención se gasta en programas HSH, en tanto que el 62% de los casos de VIH/SIDA se dan entre HSH. Resulta claro que la justificación dada para la priorización a menudo no está relacionada con criterios epidemiológicos o de costo-efectividad. Es más probable que refleje la convergencia de conveniencia política, estigmatización, y limitaciones de equipo de trabajo.

A causa de decisiones políticas macroeconómicas o de nivel nacional como éstas es que las ONGs enfocadas en HSH, para ser efectivas, necesitan trabajar en diferentes niveles. Así como el trabajo de salir a buscar al grupo [outreach] hecho por pares en el nivel de la comunidad local es crucial, también lo es la incidencia política [advocacy]. La incidencia en la escena municipal o nacional puede elevar y subrayar el perfil de las organizaciones HSH y puede ayudar a construir un medio más positivo, con menos estigma y discriminación. Sin embargo, la incidencia es extremadamente difícil en las ciudades pequeñas, o en las islas pequeñas del Caribe Oriental, donde la privacidad es inexistente y la violencia contra los hombres gays es una posibilidad real.

Ejemplos positivos

Hay muchos fuertes y vibrantes grupos de HSH en LAC. Muchos de ellos están representados por ASICAL, la red latinoamericana de organizaciones HSH. La International HIV/AIDS Alliance (‘la Alianza') apoya a algunos de estos grupos con los limitados fondos disponibles, tal como lo hacen otras agencies del norte, como la holandesa Hivos. En México, grupos tales como Colectivo Sol y Ave de México han sido pioneros en programas de salida [outreach] a la comunidad gay en, por ejemplo, parques y clubes nocturnos. En Ecuador, grupos como Amigos por la Vida tiene prósperos centros de consejería y presentación informal, y hacen recolección de fondos para cubrir algunos de sus propios costos organizando grandes fiestas bailables en discos semanalmente. Este grupo, y otros como Equidad en Quito, trabajan en desarrollar esfuerzos de incidencia política [advocacy], y han logrado un importante cambio en la constitución para proteger a las minorías sexuales, y trabajan con Amnistía Internacional para denunciar abusos de derechos humanos específicos.

En la isla caribeña de Trinidad, una ONG enfocada en jóvenes HSH, llamada Friends for Life (FFL) [Amigos Por la Vida] produce boletines de información y mantiene encuentros de grupos de apoyo para la considerable comunidad gay trinitaria. Sin embargo, el caso de Amigos Por la Vida ilustra la naturaleza frágil de la existencia de las ONGs de HSH. Si bien en el momento actual “la Alianza” está en posición de dar fondos a este programa, Amigos por la Vida FFL no ha podido conseguir ninguna otra fuente sustancial de fondos (especialmente para gastos de funcionamiento del grupo medular [‘core' running costs]. Por tanto el grupo resulta vulnerable a cambios en el ambiente de provisión de fondos.

Las ONGs a lo largo y ancho de la región han aprendido a su propia costa que es peligroso confiarse en un único donante, y se les aconseja que diversifiquen su base de consecución de fondos. Una posibilidad es tener acceso a dinero a través del Fondo Global para la Lucha Contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria. En el 2005, la Alliance y ASICAL comenzaron a desarrollar un programa de capacitación para grupos HSH en LAC, que ayudara a esos grupos a entender los mecanismos de país del Fondo Global y así capacitarlos para aprovechar las oportunidades. Algunas propuestas de país ante el Fondo, como las de El Salvador y Guatemala, han incluido apoyo significativo para comunidades marginadas, tales como los grupos HSH, las organizaciones de trabajadoras y trabajadores del sexo, y las PVVS. Sin embargo, el ejemplo de Guatemala ha sido desilusionante, porque las numerosas demoras en firmar el acuerdo del Fondo Global y en la elección de las diversas organizaciones intermediarias ha significado que se haya hecho solamente un progreso muy lento a partir de la aprobación de la Propuesta del País en la Ronda 3 del Fondo Global, en Octubre del 2003. El acuerdo de subsidio no fue firmado hasta octubre del 2004, y hace muy poco tiempo que se están haciendo desembolsos de fondos.

Otra fuente de fondos, por supuesto, son los propios gobiernos de los países. En Brasil, los grupos gays y de otros HSH reciben fuerte y significativo apoyo del Programa Nacional de SIDA. Otro ejemplo positivo es el diminutivo país caribeño de Saint Kitts, donde Plan Nacional de SIDA ha dado recientemente su consentimiento para cofinanciar un grupo bastante Nuevo de HSH y un pequeño grupo de PVVS. Estos son ejemplos positivos de ONGS y gobiernos trabajando juntos para enfrentar la epidemia entre hombres que hacen sexo con hombres. Sin embargo, a lo largo de la región estos ejemplos son en gran medida la excepción a la norma.

La importancia de trabajar con HSH en Latinoamérica

Aunque es importante incrementar el monto total de recursos disponibles para encarar el VIH/SIDA en Latinoamérica y el Caribe, esto debe ser acompañado por fuertes esfuerzos para asegurar que los recursos sean asignados a intervenciones que puedan tener impacto máximo en detener la difusión de la enfermedad. El contrast3e entre las necesidades de recursos proyectadas y las pautas reales de gastos sugiere que la los programas de prevención dirigidos a poblaciones clave tales como los hombres que hacen sexo con hombres continúan recibiendo recursos limitados en comparación con el impacto de la epidemia en esos grupos. Los grupos HSH harán bien en diversificar sus recursos de financiación, pero en el análisis final los gobiernos deben estar más preparados para dar fondos a estas organizaciones cruciales.

Steve Lewis, Director del Equipo de Latinoamérica y el Caribe de la International HIV/AIDS Alliance; Queensberry House, 104-106 Queens Road, Brighton BN1 3XF, United Kingdom; tel.: +44-1273-71.89.62, fax: +44-1273-71.89.01, e-mail: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla , web: www.aidsalliance.org

La Alianza Internacional VIH/SIDA [International HIV/AIDS Alliance] es una ONG internacional que apoya la acción comunitaria en VIH/SIDA. En Latinoamérica y el Caribe la Alianza actualmente se concentra en apoyo a las ONGs y redes de HSH, trabajadores y trabajadoras sexuales, y PVVS.

  1. Hated to death: Homophobia, violence, and Jamaica's HIV/AIDS epidemic. Human Rights Watch, 2004: http://hrw.org/reports/2004/jamaica1104.

Programación con mejores prácticas para la comunidad gay/HSH

En Octubre de 2003, la Alianza Internacional VIH/SIDA y ASICAL (www.asical.org) celebraron un taller en Guatemala para estudiar las mejores prácticas dentro de los programas de prevención de Latinoamérica. A esa reunion asistieron 16 grupos HSH de todo el continente, así como de instituciones asociadas tales como el Proyecto POLICY y PASCA (Proyecto de Acción en Sida de Centro América). Los resultados del talle han sido publicados en Desafíos y lecciones aprendidas: Prevención de las ITS, el VIH y el SIDA entre hombres gay y otros hombres que tienen sexo con hombres en América Latina y el Caribe latino , ASICAL, Marzo 2005. La publicación está disponible en español por ahora pero puede ser traducida/adaptada al Caribe de habla inglesa en el curso de este año.

De acuerdo con esta publicación, un programa efectivo de prevención se ocupará de los siguientes temas:

Provisión de información clara y apropiada para hombres gay y otros HSH

Provisión de una gama de elecciones y opciones adecuadas al estilo de vida del cliente, para que puedan elegir

Provisión de acceso a productos de buena calidad, tales como condones y lubricantes.

Incidencia política o provisión de capacitación para asegurar servicios de salud de Buena calidad, donde los ususarios puedan sentirse confiados para hablar abiertamente con profesionales de la salud que no emitan juicios

Libertad para organizarse y un lugar seguro donde encontrarse

Acceso a fondos suficientes y sustentables, y ayuda técnica si es necesaria, para programas de prevención enfocados en población específica

Mobilización contra el estigma y la discriminación, en los niveles local y nacional

Cabildeo [lobby] para alcanzar representación y participación en cuerpos relevantes de toma de decisión.

Desarrollo de capacidad de liderazgo y otras habilidades dentro de la comunidad

Desarrollo de habilidades en (y/o construcción de alianzas para apoyar) investigación y evaluación.