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“Quiero para mis tres hijos idénticos derechos” Imprimir E-mail
Sociedad / Edición Impresa

EL PLACARD

“Quiero para mis tres hijos idénticos derechos”

El diputado Ricardo Cuccovillo acompaña a su hijo gay que quiere casarse.

Bruno Bimbi
06.12.2009
El martes por la tarde, en el Registro Civil de Beruti y Coronel Díaz, varios políticos, artistas, periodistas y representantes de organismos de derechos humanos que habían concurrido como testigos del matrimonio gay finalmente suspendido se turnaron para expresar su apoyo a la pareja. Uno de ellos fue el diputado socialista Ricardo Cuccovillo, quien emocionó a todos con sus palabras: “Estoy acá para defender los derechos de mi hijo Marcos y su pareja, Charly”. Crítica de la Argentina se comunicó con él para proponerle una entrevista. Al principio dudó: “Lo que dije fue desde el corazón, fue algo natural. Pero no quiero hacer un uso político”, respondió en el primer llamado. Luego de que el grupo LGBT de su partido se lo pidiera, Cuccovillo aceptó hablar con este diario.
 
http://www.criticadigital.com.ar/impresa/index.php?secc=nota&nid=35073

–¿Cómo se enteró de que su hijo era gay?

–Los padres solemos ser unos trogloditas y, como seguimos el esquema tradicional, al principio no nos damos cuenta. A tu hija le preguntás si tiene novio y a tu hijo si tiene novia. Si fulana es su mejor amiga, pensás que es la novia. Y cerrás los ojos a la realidad. Cuando yo empecé a percibirlo, lo preguntamos, lo hablamos. Para mí fue doloroso sentir que mi hijo había vivido tantos años con temor a la censura de la sociedad y de su familia. Uno piensa: “Qué ciego fui”. Pero forma parte de la cultura en la que vivimos. Para mi hijo fue un destape, una contención de veinte años de vida tapado, de la que, por suerte, pudo salir.

–¿Usted ya tenía una opinión formada sobre el tema o tuvo que ir aprendiendo en la marcha?

–Con mi señora aprendimos juntos desde toda la vida que el mayor índice de democracia y libertad está en el reconocimiento de la diversidad. A las democracias que no aceptan la diversidad les falta rendir algunas materias. Pero pasar de la teoría a la práctica siempre es difícil. Hoy recibí un mail de un señor que me contaba las dificultades que tuvo con sus padres. Y le voy a contestar que si hubo una cierta rigidez de parte de ellos, tiene que ver con la cultura en la que vivimos. Alguien tiene que romper el círculo; si no es el padre, es el hijo. Los tabúes están en capas muy profundas del inconsciente de cada uno y hay que trabajarlos. Pero me parece que la Argentina está un poco avanzada con relación a otros países.

–¿Qué consejo les daría a otros padres?

–Que nunca dejen de ser padres. Sus hijos son como cualquier otro y tienen que acompañarlos. No hay ninguna maldición del cielo, simplemente somos diferentes. Yo no soy un experto en esto; soy un padre que siente, nada más.

–Hay familias a las que les cuesta...

–Cuando las cosas no se hablan, eso produce sufrimiento a los hijos y también a los padres. Creo que hay que desmitificar y entender que la diversidad es parte de la vida, lo ha sido siempre, desde la época de Alejandro Magno. Y tenemos que querer a nuestros hijos. No quiero decir que quienes no los aceptan no los quieran; al contrario, por quererlos y no entender también sufren, piensan que hay algo que está mal y que hay algo que no hicieron bien. No es así. Mi hijo me decía que estuvo contenido durante veinte años y cuando lo dijo recibió una catarata de apoyos, de sus amigos, de sus compañeros de trabajo, de la familia. Hay que romper el hielo. Una vez que tirás las cosas sobre la mesa, te das cuenta de que no había nada malo.

–¿Cuál es, en su opinión, la importancia de legalizar el matrimonio gay?


–Yo tengo 38 años de casado y la libreta para mi mujer y para mí es medio simbólica. Pero no es igual con el matrimonio gay. Quizá para los heterosexuales ya no sea tan importante, pero para los gays significa mucho, porque ayudaría a la comprensión de la diversidad, a combatir la discriminació n. Y creo que el matrimonio les daría una mayor estabilidad a las parejas, dándoles la protección que durante siglos han tenido las parejas heterosexuales.

–Si existe tanto consenso en la sociedad como reflejan las encuestas, ¿por qué cuesta tanto reunir los votos en el Congreso?

–Hay presiones de algunos sectores y eso crea dificultades para expresarse libremente, inclusive por parte de diputados que están de acuerdo. Fijate que hay algunos legisladores que son gays o lesbianas y les cuesta hablar de eso. Yo los conozco y no los juzgo; hay cosas para liberar aún. Pero soy optimista, creo que estamos a un pasito de conseguirlo. Hay predisposició n de todos los bloques y la ley al final va a salir.

–¿Cómo cree que se va a recordar este debate dentro de veinte años?

–Va a ser tan natural como lo es hoy el divorcio, que en su momento generó un debate similar. Hay que insistir hasta conseguirlo, después todo va a seguir normalmente su cauce, como debe ser.

–¿Qué significaría para usted el matrimonio de su hijo Marcos con su novio?

–Yo quiero que mis tres hijos tengan los mismos derechos. A mi hijo mayor le permitía que viniera con su novia a los 15 años y se encerraran en la habitación. ¿Por qué no se lo iba a permitir a mi hija? ¿A un hijo sí y a una hija no? Lo mismo vale para mi otro hijo. Si hablo de libertad e igualdad, tengo que practicarlas.

–La diputada Gabriela Michetti dijo que ella no está de acuerdo con que los gays puedan adoptar conjuntamente. ¿Qué le diría?

–Le diría que hijos adoptivos hay a montones. ¿Por qué les voy a negar esa posibilidad a las parejas gay? ¿Qué mandato divino dice que tenemos que negarles derechos por su orientación sexual? Eso es inhumano. Mezclamos la Biblia con el calefón: decimos que somos humanos y le negamos a una persona la satisfacción de ser padre o madre. ¡Por favor! Mi viejo fue adoptado y nos dio mucho cariño. Que sean una pareja del mismo sexo no los hará mejores ni peores padres. Yo tengo tres hijos y un nieto, de mi hijo mayor. ¡Quiero nietos de todos!

–El Partido Socialista ha tomado la causa de la igualdad de derechos para la diversidad sexual como una prioridad de su trabajo legislativo. ¿Por qué?

–Porque este tema viene de la mano con la lucha por la igualdad, la libertad, la fraternidad y la solidaridad, fundamentales para los socialistas. Pero además, forma parte de la lucha contra la exclusión y por el reparto de la torta. La pobreza siempre golpea con más fuerza a quienes sufren la discriminació n. Una pareja gay de clase alta puede resguardar sus bienes, tener una buena prepaga y no necesita tanto la protección que el Estado les da a los matrimonios. Para una pareja gay de menores recursos, esos derechos son esenciales para sobrevivir. Claro que nosotros defendemos el derecho para todos, pero sabemos que los pobres lo necesitan más. Por otra parte, nuestro partido tiene un grupo LGBT y eso nos ayudó a conocer el tema. Yo con el tiempo me fui enterando de que los hijos de varios compañeros, que los conocemos desde que nacieron, militan ahí. Nos hicieron aprender muchas cosas.
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“Mi viejo fue el primero en saberlo”

Nací y crecí en una familia de militantes socialistas. En casa, los conceptos de igualdad, solidaridad y justicia fueron expresiones cotidianas que calaron hondo en mi personalidad. La vocación política de mi viejo me ha empujado miles de veces a acompañarlo, a valorar su activismo dentro del partido, y a comprender muchas de sus ausencias, que hoy de grande, entiendo con orgullo. 

A los 20 años pude sentarme a hablar con él libremente sobre mi sexualidad, y no porque antes no hubiese tenido la oportunidad de hacerlo, sino porque nunca me lo había permitido. Él fue el primero en saberlo. Fue el puntapié inicial para entender que contaba con el amor incondicional de mi familia, que no estaba solo y que no había nada de qué avergonzarme. Mi papá, mi mamá y mis hermanos acompañaron cada una de mis decisiones en estos años.

Hoy siento que militar por lo que considero justo para mí y para los otros es el camino para reivindicar nuestros derechos. Por eso milito en el Partido Socialista, dentro de la Secretaría de Diversidad Sexual, con la convicción de que la participación es la base del cambio. Esto y mucho más se lo debo a mis viejos.

Marcos Cuccovillo