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Origen Prenatal de la Homosexualidad Imprimir E-mail
Escrito por Rafael Freda   

En el Clarín del 18 de junio del 2008 se retoma la discusión sobre los orígenes de la homosexualidad. Escribo esta carta como activista gay con treinta y cinco años de trayectoria, pero también como estudioso de la sexualidad. A pesar del titular del diario, los estudios del Instituto Karolinska no son nuevos; la investigación de Savic lleva ya cuatro años, y se junta a las evidencias sobre el origen prenatal de la homosexualidad del varón que han ido acumulándose y confirmándose unos a otros.

 Esta línea de investigación, iniciada por Simon LeVay en 1991, ha tenido inesperados aportes de diversos ámbitos científicos, desde el sentido auditivo a a neurobiología y la sicobiología. Desde hace ya dos años ofrezco un seminario de 6 horas para  evaluar la evidencia disponible hasta el momento. (www.insucap.org.ar).

Hay en ciertas capas intelectuales de las ciencias sociales una fuerte corriente de opinión adversa a la ciencia, que ha sido adoptada por muchos gays: esa opinión es funcional a los adversarios de las personas homosexuales, especialmente a los partidarios de su inferiorización y segregación, a la que llaman "discriminación justa".

El discurso antidiscriminatorio basado en la aceptación benevolente de la diversidad es promovido como remedio suficiente; pero creo, con mis treinta y cinco años de activismo gay, que no se evalúa debidamente el poder y el peso del prejuicio antihomosexual. En mi experiencia y conocimiento, la homosexualidad en los varones es involuntaria, rígida e innata; y la actual recopilación de evidencia científica coincide
con lo que surge de la introspección reposada, autónoma y responsable, y con los testimonios recogidos a lo largo de mi vida.

Sigo viendo con cierta impotencia cómo los diarios consultan como expertos a quienes adhieren a posturas ambientalistas y adquisicionistas por más que no conozcan ni hayan estudiado la evidencia convergente sobre el origen prenatal (específicamente, de hormonizaciòn prenatal); en noviembre del pasado año, quise refutar a un lector de La Nación y mi carta, enviada a varios periódicos, no fue publicada. La reproduzco a continuación:

"La Nación publicó el 30 de octubre una carta de Fernando Saraví, quien afirma que no hay evidencias genéticas de homosexualidad. Sin embargo, ya han sido identificadas dos causas biológicas de homosexualidad en el varón: el efecto de orden de nacimiento fraterno, que explica alrededor del 7% de los casos (Bogaert et al, 2006), y un factor genético heredable, que explica al menos otro 14% de los casos
(Wilson & Rahman 2005), y que se preserva y transmite mediante fecundidad incrementada de las parientas maternas (Camperio-Ciani et al, 2004); para más datos, véase www.insucap.org.ar.
Ambas causas gatillan un mecanismo de hormonización prenatal que tiene consecuencias comportamentales y se manifiesta en marcadores neuroanatómicos, fisiológicos, antropométricos y de activación cerebral, cuya investigación ha resultado convergente: todos apuntan a lo mismo. Este mecanismo también está presente en muchas lesbianas, aunque no se ha determinado todavía cómo insertar en el cuadro total el distinto origen del deseo en mujeres (Chivers et al. 2003) y su mayor plasticidad sexual (Baumeister 2000). En cambio, para los varones ya se cuenta con un modelo integrador (Hammack, 2005) que explica razonablemente la interacción de los factores biológicos con los socioambientales y educativos en la formación de la subjetividad en las personas homobisexuales y transgéneros.

En cuanto al 78% de los casos todavía no explicados, el mismo mecanismo de hormonización prenatal podría aplicárseles: hay investigaciones en curso con esta hipótesis. No puede descartarse algún porcentaje de individuos con orientación sexual adquirida, pero habría que demostrar cómo ocurrió, porque las teorías sicodinámicas y socioambientales todavía en boga en Argentina resultaron sin excepción ser contradictorias con la evidencia acumulada a partir de 1994 o han sido demostradas falsas por sus predicciones erradas.

La minimización de los factores biológicos determinantes de la homosexualidad deriva de la falta de información o de la rigidez ideológica. Queda cada vez menos margen para achacar a las personas homobisexuales la elección de su desarrollo sicosexual, o responsabilizar a sus progenitores o terceros; pero quienes se aferran a su necesidad de condenar o cambiar a otros siguen negando la evidencia científica."

Oponerse a la evidencia científica es propio de la religión, y temo que favorezca a los discriminadores.

Prof. Rafael H. H. Freda

Sociedad de Integración Gay Lésbica Argentina