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La insoportable lesbiandad del ser Imprimir E-mail
Espejo 17

Homofobia:

El antropofágico ojo globalizante
del mundo enfermo

Tampoco esta mañana me encuentro lo suficientemente lúcida como para decir algo diferente, algo medianamente interesante que permita afirmarnos e intentar desalojar miles de años de cultura homofóbica instalada en nosotros. A veces ni siquiera somos conscientes del peso que cargamos.

Resistir, retroceder, avanzar, descreer, recomenzar, insistir, otra vez y otra más, " ahora lo haré mejor", " lo diré mejor", "lo pensaré nuevamente".

Muchas veces la culpa por el abandono de la lucha se transforma en actos y sentimientos que tienen en común la frustración. Esta frustración no es causada por el " mundo heterosexual", sino por la dificultad de afirmarnos en nuestra propia excelencia, en la excelencia de nuestra experiencia vital-sexual.

No sé si te das cuenta a qué me refiero! Me refiero al antes y al después de aquella experiencia que marcó afirmativamente nuestra capacidad de amar, que a veces es abrazar, tomar y otras es soltar, a veces es retener, poseer y otras es ceder, perder.

En algunos homosexuales el ideal heterosexual ha ocupado "su casa", y desde ese espejo deformante de la sexualidad humana, que es la visión heterosexocéntrica del mundo, se juzgan a sí mismos.

En ese momento se pierde la distancia entre lo otro y nosotros y ese lugar en nosotros que es puro movimiento, condición de realización, pura vitalidad que se escapa, queda atrapado por la voz que, operado el desalojo, juzga monolíticamente desautorizando.

Esta deformación de la sexualidad humana se ha sostenido durante miles de años. Preguntarnos ¿a qué intereses obedecen las instituciones que organizan, gobiernan, y ordenan el modo en que hay que ver, hacer, y padecer el mundo? equivale a convocar a los dinosaurios a luchar contra las mariposas (que siguen siendo libres, mal que les pese).
La fuerza irracional de la poderosa homofobia se estructura en tramas muy complejas que hay que examinar detenidamente; un esfuerzo para la razón crítica (muy de moda en tiempos posmodernos).

El rechazo homofóbico tiene sus "razones", sus intereses, y ame-nazarlos paradógicamente los fortalece. así como el negar nuestros miedos no hace más que debilitarnos. Muy diferente a la actitud temeraria consecuente de la negación del miedo es el coraje (un bien escaso en esta época) que analizando los miedos asume los riesgos de transformar la realidad cotidiana.

Se hace necesario cuestionar el mundo, un mundo que necesita tanto de nosotros como de los otros

Las minorías sexuales y las minorías en general somos una esperanza para la humanidad de no quedar atrapada por el antropofágico ojo globalizante del mundo enfermo que despoja y excluye.

Revolver en el pasado, (cosa que me gusta hacer de a ratos), no es suficiente, y aún siendo un bicho bien intencionado hace falta más.

La "filosofía práctica", la de café sin tiempo de reloj, durante los ritmos que creamos en la semana, me refiero a los hábitos que adquirimos al revisar, contar la propia historia y al asomarnos a la historia de los otros-nosotros. Tiempos que surgen sin prescripciones, que instalamos por el puro placer de pensar, y a veces (a veces) llegamos al: "¿que habré hecho yo para merecer esto?", y, muy pocas veces (las mejores), decimos: "¿que hago yo para tener otro mundo?"

De la "filosofía práctica de café" es necesario pasar a la participación, y esto lleva tiempo y presenta otras dificultades, ya que las minorías sexuales nos debatimos contradictorias en una sociedad compleja.

Construirnos un lugar parte da afirmarnos en la excelencia de nuestra propia experiencia, requiere tiempos que alternan la soledad con el intercambio y la participación, que permiten ir construyendo la historia aún no contada de la homosexualidad en la Argentina

Cecilia Ferrari

Psicóloga y coordinadora
de uno de los grupos de reflexión
de mujeres de SIGLA

Última actualización el Sábado, 29 de Noviembre de 2008 18:52