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Nota del Traductor R.F.: Esta entrada de una enciclopedia especializada resume las últimas investigaciones sobre homofobia y sus campos afines, y confirma la presunción de que las religiones cristiana y judía son los orígenes de la persecución contra los GLTB. La homofobia internalizada incluye la defensa de (o la omisión de acusaciones contra) estas religiones, que así perpetúan su discriminación.

Entrada en The SAGE Encyclopedia of LGBTQ Studies, editada por Abbie E. Goldberg, SAGE Publications 2016, pp. 544-547

 

HOMOFOBIA

Homofobia es un término de ciencias sociales contemporáneo acuñado en el campo de la sicología para describir las actitudes negativas hacia los no heterosexuales y la no heterosexualidad. Ha sido caracterizado en una multitud de modos, incluyendo aversión, asco, miedo u odio de homosexuales (gays y lesbianas) y homosexualidad, que puede ser acompañado por hostilidad antihomosexual. El término homofobia proveyó lenguaje para un fenómeno que revirtió el abordaje dominante, que motejaba a la homosexualidad de patológica. La investigación cambió de tratar con terapia a personas homosexuales a indagar en la homofobia como constructo. Se entendió que la homofobia opera en múltiples niveles de la sociedad, de individuos a instituciones. Aunque la significación cultural y social del constructo de homofobia es importante, la investigación erudita reciente ha convocado a un nuevo examen del término y el constructo.

 

La Patología de la Homosexualidad y el Bautizo de la Homofobia

 

Desde la primera edición del Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM) [Manual Diagnóstico y Estadístico de Desórdenes Mentales] de la American Psychiatric Association (APA) [Asociación Siquiátrica Norteamericana] en 1952, la homosexualidad figuró en la lista de formas diagnosticables de sicopatologías (i.e., enfermedades mentales).

Clínicamente, el resultado era que sin importar cuál fuera la naturaleza de la temática o problema de un paciente homosexual, el foco del tratamiento era abordar la homosexualidad porque era sicopatológica. Los temas o problemas que los pacientes homosexuales trajeran a los divanes sicoanalíticos de las décadas del 50 y del 60 se subordinaban a la homosexualidad en sí; esto es, se consideraba que cualquier tema o problema surgía de que la persona era homosexual.

En lugar de explorar las temáticas o problemas que los pacientes percibían que eran primarios, los sicólogos estaban educados para enfocarse en la homosexualidad como preocupación primaria y buscaban dar tratamiento en este marco.

Varios años antes de la histórica remoción de la homosexualidad del DSM ordenada por la APA en 1974, George Weinberg (un sicoterapeuta educado en la era en que la homosexualidad se consideraba patología y que desarrolló su práctica e investigación en esa era) acuñó el término homofobia.

Weinberg, que era un hombre heterosexual, concibió a su constructo homofobia como reflejo del modo en que muchos otros sicoterapeutas desplegaban respuestas intensas y personalmente negativas cuando entraban en contacto con homosexuales fuera de su trabajo. Reconoció miedo en esas respuestas, lo que definía una fobia, y comenzó a llamarlos homofóbicos.

La palabra homofobia es la mezcla y composición de “homo,” de homosexual (el término homosexual tiene su propia morfología distintiva) y “fobia,” de la palabra griega para miedo. En términos simplificados, la homofobia de Weinberg de fines de la década del sesenta caracterizaba el miedo por los homosexuales (probablemente nacido de la religión) que se predicaba en los miedos sociales de que la homosexualidad se esparciera y destruyera la familia nuclear procreativa, piedra fundamental de la sociedad, con lo que destruiría la sociedad. En los campos de la sicología y la sociología, la concepción de la homofobia ayudó a apartar el escrutinio de los homosexuales (vistos como enfermos mentales, anormales, desviados) y dirigirlo hacia la homofobia como problemática social, así como hacia quienes exhibían actitudes o conductas homofóbicas y el efecto que esa homofobia tenía sobre las vidas de los individuos homosexuales.

A su vez, los investigadores comenzaron a dirigir su atención al estudio de la homofobia. Como Weinberg continuó articulando y haciendo progresar su concepción de la homofobia a fines de la década de 1960 y comienzo de la de 1970 hablando en eventos y en periódicos producidos por y para personas homosexuales, el constructo de la homofobia ofreció nuevos modos para que los gays y las lesbianas concibieran sus localizaciones sociales en la sociedad y proveyó nuevo lenguaje que expandió el discurso de los activistas gays y del movimiento de derechos gays.

El libro de Weinberg de 1972, Society and the Healthy Homosexual [La Sociedad y el Homosexual Saludable], fue escrito como un recurso asequible para indagar en la homofobia y la sicoterapia. Apartándose de la posición de la homosexualidad concebida como sicopatología, Weinberg se empeñó en presentar a la homosexualidad en un nuevo marco de referencia donde era nomal, y la homofobia y la sicoterapia eran problemáticas. Dos años más tarde, en 1974, la APA removió a la homosexualidad del DSM. Muchos estdiosos atribuyen este cambio, en parte, a la conceptualización de la homofobia. Borrar a la homosexualidad del DSM inició un cambio de perspectiva que afectó a los campos de la salud (e.g., sicoterapia, medicina) y a las ciencias sociales (e.g., sicología, sociología).

Homofobia Institutionalizada

Homofobia institucionalizada refiere a instancias donde las ideologías homofóbicas o antihomosexuales están sumidas en las instituciones sociales y culturales de una sociedad. Por ejemplo, cuando la homosexualidad estaba dentro de la lista de patologías del DSM, la homosexualidad estaba posicionada como enfermedad, anormal y mala. No hubiera sido ventajoso ser visto como homosexual o apoyando socialmente a la homosexualidad.

El sistema de salud mental, como la sociedad en general, consideraban que los individuos homosexuales y la homosexualidad eran indeseables y que se necesitaba tratamiento para derrotar a la enfermedad y la anormalidad. Se sigue que cuando la homofobia está institucionalizada, grandes sistemas que comprenden a la sociedad están codificados con ideologías que subyugan, oprimen y a menudo castigan a los homosexuales y a veces a sus aliados y defensores. La remoción de la homosexualidad del DSM a menudo se nota como la desinstitucionalización de la homofobia del campo de la salud mental. Eso no significa que la institución de la salud mental esté libre de homofobia. Significa que se hizo un esfuerzo explícito y radical que reconfiguró el modo en que la institución de la salud mental privilegiaba a un grupo de gente (heterosexual) mientras discriminaba contra otro grupo de gente (no heterosexual).

Otros ejemplos de instituciones sociales y culturales que regularmente son criticadas por promover ideologías homofóbicas incluyen la religión, el gobierno y la educación. Como muchas de nuestras leyes y normas éticas y morales están moldeadas por las enseñanzas religiosas, la religión es regularmente criticada en razón de la homofobia institucionalizada. Por ejemplo, la mayoría de los gays y lesbianas que vivan en una cultura dominada por la Cristiandad están familiarizados con Levítico 18:22, “No yacerás con hombre como con mujeres: es abominación.” El fraseo cambia un poco según de cuál versión del Viejo Testamento provenga, pero la interpretación prominente de este versículo sigue siendo la misma en las corrientes principales de la cristiandad y el judaísmo: la homosexualidad es mala. Así, esta regla de una poderosa institución sociocultural puede influir no solamente en actitudes y creencias individuales, sino en sistemas íntegros de leyes y gobierno. Esto no significa decir que todas las religiones son homofóbicas o que todas las personas religiosas son homofóbicas. Este pasaje religioso representa un ejemplo de ideología religiosa institucionalizada de un modo en que se hace difícil efectuar un cambio. También funciona para ilustrar el modo en que la homofobia institucionalizada se extiende de una institución a otras. Tanto las políticas legales como las educativas han sido afectadas por este ejemplo de lo que muchos caracterizan como homofobia institucionalizada. En verdad, la homosexualidad es a menudo borrada simbólicamente (i.e., no mencionada para nada, omitiéndola de la realidad) de los libros de texto en la educación primaria y secundaria, y las leyes pueden limitar los derechos de los homosexuales de modo que no sean iguales a los heterosexuales; ambas acciones sirven como ejemplos de homofobia institucionalizada. Quienes critican a la religión como una localización de la homofobia institucionalizada pueden señalar que privilegia algunas configuraciones relacionales (heterosexuales) al costo de discriminar contra otras (homosexuales). Por ejemplo, la religión ha demorado el proceso de hacer real la igualdad en el matrimonio en los Estados Unidos.

Homofobia Social

 

En tanto que la homofobia institucionalizada son las ideologías antihomosexuales condificadas en las instituciones sociales y culturales de la sociedad, la homofobia social puede considerarse la manifestación pública o interactiva de homofobia institucionalizada. Es “hacer” la homofobia— la acción de reificar la homofobia. Puede ser un acto directo o indirecto de habla de poner nombres como insultos [“name-calling”] para exiliar o humillar a alguien por ser no heterosexual o no suficientemente heterosexual. La homofobia social también puede ser expresada a través de la evitación, la exclusión y el aislamiento. Si los individuos sienten que son sus blancos, pueden sentirse impulsados a afirmar que son heterosexuales. Con blanco no heterosexual o heterosexual, el mensaje de la homofobia es claro: es malo ser homosexual. Algunos estudiosos de las masculinidades han argumentado que la homofobia es la piedra de toque a ser un hombre verdadero y masculino. the cornerstone to being a real, masculine man. La homofobia social tiene el potencial de incitar el miedo de ser percibido como no heterosexual. Los individuos (sean no heterosexuales o heterosexuales) que son incapaces de negociar la homofobia social pueden verse frente a depresión y ansiedad. Algunos homosexuales internalizan la homofobia; esta homofobia internalizada ha sido vinculada con a una amplia gama de resultados intrapersonales negativos, incluyendo depresión y ansiedad.

Homofobia, Estigma Sexual, Heterosexismo y Prejuicio Sexual

 

Aunque el término homofobia jugó un rol integral en gran parte del cambio social y cultural, estudios recientes han identificado limitaciones y cuestionado su uso continuo por tres razones. Primero, la naturaleza de la homofobia no es consistente con otras fobias. Quienes sufren de fobias generalmente entienden que sus miedos son irracionales, y sin embargo tienen una respuesta fisiológica (e.g., sudar, temblar). En tanto que las fobias se tipifican por la ansiedad, los investigadores empíricos argumentan que las reacciones emocionales negativas a los homosexuales y la homosexualidad tienden a ser de enojo y asco, lo que está en línea con hallazgos similares en reacciones emocionales negativas asociadas con las razas. Se sigue que la hostilidad, la violencia y la brutalidad hacia los homosexuales y la homosexualidad son más consistentes con el enojo que con el miedo. Segundo, la homofobia es un marco improductivo para el cambio social porque en lo conceptual tiende a limitar actitudes o acciones antihomosexuales al individuo: no abarca cultura y sociedad. Además, homofobia se extendió describir más fenómenos  (e.g., homofobia institucionalizada, homofobia social, homofobia internalizada).

Los estudiosos indican que la ampliación del uso del término es un indicador de que otra vez necesitamos nuevo lenguaje, como una vez necesitamos homofobia. En tercer lugar y finalmente, se ha criticado al término homofobia es anticuado porque conceptualmente está construido sobre un falso binario de heterosexual versus homosexual. Cincuenta años atrás, los liberacionistas gays argumentaron que el binario debía ser destruido porque no existía la verdadera heterosexualidad: todo heterosexual estaba reprimiendo su homosexualidad. En este contexto, la homofobia tenía el sentido de que uno rechazaba los propios deseos homoeróticos. Sin embargo nos hemos apartado de muchas de las limitaciones que hacían sensato el binario, así que homofobia ya no funciona porque sabemos que la sexualidad es mucho más complicada que lo sugerido por los rótulos heterosexual u homosexual.

Para continuar comprendiendo el enojo, la hostilidad, la discriminación y la opresión que enfrentan los no heterosexuales, los estudiosos han emprendido la investigación en tres áreas interrelacionadas: estigma sexual, heterosexismo y prejuicio sexual.

Primero, el estigma sexual se refiere al conocimiento compartido que concierne a la sexualidad dentro de una cultura o sociedad. Sin importar lo que los individuos de una cultura puedan creer en lo personal, son conscientes de lo que constituye lo bueno y lo malo en lo sexual dentro de su cultura. Los estigmas sexuales tienen permanencia. Es a través de las personas que los estigmas sexuales tienen significado, y ese significado es ampliamente entendido como negativo.

Los individuos con estigmas sexuales se entienden a sí mismos a través del estigma porque permea su identidad, y lo que los diferencia de las personas que no están sexualmente estigmatizadas son el poder y los recursos. Hay excepciones, porque los estigmas sexuales están en constante negociación. En algunos modos el estigma sexual expande el espacio de la homofobia institucionalizada.

Segundo, el heterosexismo provee la información y las reglas que mantienen posicionados negativamente a los estigmas sexuales. Por ejemplo, los roles y reglas de los desempeños y expectativas de género están ligados en el heterosexismo. Al defender las reglas y expectativas que dan apoyo a los estigmas sexuales, se mantiene la jerarquía y el poder permanece en quienes no están estigmatizados. El modo en que los individuos ponen en práctica el heterosexiamo es a través de sus prejuicios sexuales.

Tercero, el prejuicio sexual se refiere a las actitudes negativas que los individuos tienen basándose en la orientación sexual. Aunque el prejuicio sexual puede producirse en cuanto a cualquier orientación sexual, incluyendo la heterosexual, generalmente se dirige a individuos no heterosexuales. Los prejuicios sexuales son actitudes que se producen a lo largo de binarios de bueno / malo, correcto / incorrecto, y están asociados con las personas que agrupan. Por ejemplo, que los hombres tengan sexo con hombres es malo porque, categóricamente, ser no heterosexuales es malo.

El influyente constructo de homofobia, que implica pensar en actitudes y conductas antihomosexuales como logros individuales, es limitado. Pensar sobre estigma sexual, heterosexiamos y prejuicio sexual revela un marco más complejo que nos permite indagar mejor en la hostilidad basada en la orientación sexual. Cada uno de estos conceptos abre caminos para examinar las actitudes y conductas antihomosexuales desde lugares nuevos: de las acciones del individuo a las creencias culturales que se dan por sentadas.

Derek M. Bolen and Dianah McGreehan

Véase también Affirmative Therapy; Biphobia; Bullying, Rates and Effects of; Criminal Legal System and LGBTQ People; Discrimination Against LGBTQ People, Cost of; Employment Non-Discrimination Act (ENDA); Essentialist–Constructionist Debate on the Origins of Sexual Orientation; Heteronormativity; Internalized Homophobia; It Gets Better; Nondiscrimination Protections, State and Local

Otras Lecturas

Adam, B. D. (1998). Theorizing homophobia. Sexualities, 1(4), 387–404.

Fone, B. (2001). Homophobia: A history. New York, NY: Picador.

Haaga, D. A. F. (1991). “Homophobia”? Journal of Social Behavior and Personality, 6(1), 171–174.

Herek, G. M. (2004). Beyond “homophobia”: Thinking about sexual prejudice and stigma in the twenty-first century. Sexuality Research & Social Policy, 1(2), 6–24.

Herek, G. M. (2007). Confronting sexual stigma and prejudice: Theory and practice. Journal of Social Issues, 63(4), 905–925.

McCormack, M. (2013). The declining significance of homophobia: How teenage boys are redefining masculinity and heterosexuality. New York, NY: Oxford University Press.

Smith, K. T. (1971). Homophobia: A tentative personality profile. Psychological Reports, 29(3), 1091–1094.

Weinberg, G. (1972). Society and the healthy homosexual. New York, NY: St. Martin’s Press.

Young-Bruehl, E. (1998). The anatomy of prejudices. Cambridge, MA: Harvard University Press