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HOMOSEXUALIDAD EN LA HISTORIA (PARTE 1) Imprimir E-mail
Espejo 20

Escribe: Scott Bidstrup

Traduce: Rafael Freda

Este texto forma parte de un largo ensayo donde las palabras modernas “gay” y “queer”, que hemos traducido como gay y homosexual, según los contextos, se usan anacrónicamente para designar relaciones amorosas entre personas del mismo sexo en épocas donde ni siquiera se había inventado la palabra “homosexual”, ni había ni una remota idea de lo que es la cultura gay actual. Sin embargo, el anacronismo hace fácil la lectura y el resumen del autor es sin duda meritorio. Los subtítulos pertenecen al autor.

En la Edad Media, un monje elevado posteriormente a la santidad escribió estas palabras, para consolarse de la muerte de su compañero Simón:

"Era el refugio de mi espíritu, el dulce solaz de mis penas, cuyo corazón amoroso me recibía cuando fatigado de trabajos, cuyo consejo me refrescaba cuando hundido en tristeza y pena… ¿Qué más hay, entonces, que yo pueda decir? ¿No fue amar así y ser amado así una premonición del estado de bendición?" (Fragmento de la eulogía de San Elredo por la muerte de Simón, su amante homosexual)

La homosexualidad (y bisexualidad), según sabemos por la investigación moderna, es algo ubicuo a lo largo de todo el mundo. Existe en todas las culturas, y ha existido en todas las épocas de la historia. Como reliquia de nuestra historia evolutiva, la homosexualidad (y bisexualidad) es muy comúnmente practicada en casi cualquier cultura, sea tolerada o no. La única diferencia es la forma declarada u oculta con que se la practica.

Actitudes de la Antigüedad

En las culturas modernas se ha esparcido un mito, en su mayor parte por obra de grupos religiosos homofóbicos, que dice que la homosexualidad es primordialmente un fenómeno moderno, que es una orientación elegida, y que es un síntoma de declinación moral.

Una tal idea va en contra de lo que sabemos de la homosexualidad, y de lo que sabemos sobre su historia y sus orígenes biológicos. Ahora sabemos, por ejemplo, que la mayoría de los hombres en la antigua Grecia y la antigua Roma se embarcaban en contactos homosexuales al menos ocasionalmente, y que un número no insignificante de los casamientos consumados en ambas civilizaciones eran homosexuales. Sabemos que la homosexualidad, aunque no se conocía bajo este nombre, era no sólo toleradas, sino incluso celebrada en las artes, el teatro y en las actividades culturales. Los antiguos no consideraban que el género fuera un factor determinante de quién debía enamorarse de quién o casarse con quién; las restricciones se referían solamente a temas de edad relación biológica (incesto).

Sabemos que la visión de los antiguos sobre la homosexualidad era que era inocua, que no provocaba daño (en la medida en que ambos miembros de la pareja consintieran plenamente), y que podía ser un símbolo de amor entre los participantes, tanto como el sexo heterosexual podía serlo. En verdad, en la mayoría de las culturas africanas que los adolescentes previamente al casamiento se implicaran en masturbación mutua y sexo anal no era considerado más que juego infantil.

A decir verdad, los antiguos nos han legado un vasto cuerpo de literatura que celebra las relaciones del mismo sexo, y que en muchos casos es homoerótica. Gran parte de la literatura de la “sociedad heterosexual” deja bien en claro, en variedad de formas, que las relaciones homosexuales eran ampliamente reconocidas, que no se las consideraba inmorales o “pecaminosas”, sino que más bien se las consideraba una parte normal de la vida. En muchas sociedades "primitivas", tales como las estudiadas en África y las islas del Pacífico, las pautas que se encuentran son a menudo las mismas que las vistas en las antiguas Grecia y Roma. A menudo los varones adolescentes forman pareja, se implican en relaciones homosexuales frecuentes, y exhiben gran amor el uno por el otro, hasta que llega la época de volverse padres y esposos. Entonces deben hacer una elección: continuar para encontrar (o que les sea asignada) una esposa, y abandonar a su pareja del mismo sexo, o no hacerlo. La elección a menudo era difícil; y no pocos elegían quedarse con su pareja del mismo sexo por el resto de sus vidas.

En el próximo número publicaremos “La homosexualidad en África” y “La homosexualidad entre los indios norteamericanos” .

Source URL: http://www.bidstrup.com/phobiahistory.htm

Copyright 2001, por Scott Bidstrup. Reimpreso por permiso del autor.

1- El original se llama “Saint Aelred, the Queer”: o sea, San Elredo, el homosexual. Su subtítulo reza “La sorprendente historia de Homofobia y Homosexualidad”