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HOMOSEXUALIDAD EN LA HISTORIA (2º parte) Imprimir E-mail

Escribe: Scott Bidstrup

Traduce: Rafael Freda

Este texto es parte de un ensayo donde las palabras modernas “gay” y “queer”, que hemos traducido va-riadamente como gay y homosexual, se usan anacrónicamente para designar relaciones amorosas y eróticas entre personas del mismo sexo. Este anacronismo traiciona la realidad del mundo antiguo, pero hace fácil la lectura. Los subtítulos son del autor.

La homosexualidad en el Africa

Nuestro conocimiento de la homosexualidad en las culturas del África prehistórica está limitado por las ideas que los europeos de la Baja Edad Media tuvieron de los africanos, de la homosexualidad, y por supuesto, por la razón primordial que tuvo Europa para hacerse presente en el África subsahariana: el comercio de esclavos. Entre las primeras referencias a ella están algunos registros de la Inquisición en el Brasil. De las Denunciaciones of Bahía, (1591-1593) viene esta referencia totalmente racista:

“Francisco Manicongo, un aprendiz de zapatero remendón conocido entre los esclavos como un sodomita por ‘cumplir con los deberes de una mujer’ y por ‘rehusar vestir las ropas de hombre que su dueño le dio’. El acusador de Francisco agregó que en Angola y el Congo, donde había viajado mucho y de los que tenía mucha experiencia, era costumbre entre los negros paganos vestir un taparrabos con las puntas hacia delante, que deja un abertura en la parte posterior… habiendo sido esta costumbre adoptada por los negros sodomíticos que sirven como mujeres pasivas en el pecado abominable. Estos pasivos eran llamados jimbandaa en el lenguaje de Angola y el Congo, que significa sodomita pasivo. El acusador afirma haber visto a Francisco Manicongo “vestir un taparrabos tal como lo visten los sodomitas pasivos en su tierra del Congo e inmediatamente lo reprendió”. (cita tomada de J. Treveisan, Perversos en el Paraíso, Londres, 1986. Las elipsis son suyas).

Podemos ver a partir de estas referencias que la homosexualidad estaba presente en África por lo menos desde el momento más temprano del contacto con Europa, y sin duda desde mucho antes. Tampoco se trataba solamente de África Central. En tanto que las decencias de Europa hacían esta gráfica descripción de las homosexualidades africanas, inhabituales en sus descripciones de África, hay suficientes referencias a la homosexualidad para saber que en verdad estaba presente, y que incluso se la usaba como justificación para considerar que las culturas africanas eran suficientemente primitivas para justificar la esclavitud.

Entre las últimas culturas africanas que fueron subyugadas por los Europeos están los pueblos hausa1 de Nigeria Septentrional y de los países vecinos. Estas culturas ofrecen interesantes ejemplos de homosexualidad entre pueblos africanos islamizados Conquistados por los británicos recién en 1904, fueron estudiados extensivamente por etnógrafos británicos dentro de la década y media de la llegada de los británicos: en ese tiempo estos pueblos habían tenido contactos muy limitados con euro-peos. Estos etnógrafos incluyeron prácticas sexuales, incluyendo la homosexualidad, en sus reseñas. De este modo, nos dan una visión única de una casi prístina cultura africana islámica.

Los pueblos hausa tienen términos en sus lenguas que se usan para describir a los homosexuales. Dos términos son comunes: ‘yan dauda, que generalmente se traduce como “homosexual” o “travesti” y ‘dan dauda, que se traduce como “esposa” homosexual. Los ‘yan dauda de las naciones hausa se implican en profesiones estereotípicas (de un modo muy similar a lo que hacen a menudo los gays marginados de Occidente). En las naciones hausa a menudo se los encuentra implicados en el comercio de sexo, a veces como prostitutos y a veces como ‘celestinos” de prostitutas. En este último papel, no se comportan como lo hacen los ‘proxenetas2’ en Occidente, que mantienen ‘manadas’ de prostitutas bajo su mandato, sino más bien como simples celestinos, que arreglan por un precio vínculos entre hombres que buscan los encantos comerciales de las prostitutas. En este papel, a menudo se emplean como prostitutos ellos mismos, cuando surge la oportunidad.

Entre otras tribus africanas, el comportamiento homosexual entre adolescentes en edad previa al matrimonio es común y ni siquiera se considera sexo, ya que no implica potencial procreativo. En Camerún, por ejemplo, los actos homosexuales en edad tan avanzada como los diecisiete son considerados inocentes: no se las considera “verdaderas” relaciones sexuales. Estos jóvenes se consideran a sí mismos vírgenes en el matrimonio, incluso aunque puedan haber tenido considerable experiencia en ambos papeles. Hay muchas historias entre los pangwe de Camerún sobre hombres que odian a las mujeres y prefieren la compañía de los hombres incluso cuando se les ofrece una gran dote por la novia, e historias de hombres que cortejan a otros hombres, etcétera.. Que estos comportamientos existen dentro de esta tribu antes del contacto con los europeos es evidente por la riqueza y cantidad de estas historias.

En Zimbabwe, una nación atormentada por recientes pogramas homofóbicos instituidos por su dictador, Robert Mugabe, quien es homofóbico, se ha sabido históricamente poco sobre comportamiento homosexual presente en sus pueblos antes al contacto europeo. Algunos etnógrafos han intentado deshonestamente probar que el comportamiento homosexual es una innovación reciente, alentada por europeos para servir a sus intereses de capital, para alojar a gran cantidad de africanos varones juntos en las barracas para que sirviesen como fuerza de trabajo en las minas.

La realidad es que la homosexualidad existía en Zimbabwe mucho tiempo antes del contacto europeo, como ocurría en todos el resto de África. Lo sabemos porque los pueblos ya habían cometido la indiscreción de registrar sus relaciones de sexo anal grupal en pinturas rupestres que datan de miles de años.

Los pueblos bantú hablantes de la región de la meseta fueron más circunspectos, pero han admitido ante los etnógrafos que el contacto homosexual se producía, y era esperado, en los varones adolescentes antes del casamiento.

Documentos judiciales de la era colonial de Zimbabwe y Sudáfrica (1920 y 1917 respectivamente) indican que entre los pueblos mazoe and ndebele, de Zimbabwe y Sudáfrica respectivamente, los gobernantes tradicionales de tiempos precoloniales de ambas tribus imponían una multa de una bestia a las personas que intentaban implicarse en sodomía. Esta multa equivale a un delito menor, lo que prueba que no era tremendamente mal vista, ni particularmente inhabitual.

Los registros de las cortes coloniales también muestran que el encausamiento por homosexualidad en varones al comienzo del gobierno colonial totalizaba el 1.5 % de los casos criminales de Zimbabwe, que eventualmente declinó hasta ser casi cero, en tanto que los encausamientos por crímenes heterosexuales tales como abuso deshonesto3, violación y otros, se elevó de casi nada a porciones significativas de los sumarios criminales. Debe notarse que como el 1.5 % representaba a los participantes forzados del proceso criminal, la extensión real del comportamiento homosexual en verdad era mucho más grande, ya que solamente los atrapados en flagrante delito, los encausados con amicus curiae4, o los acusados por amantes despechados u otras personas con alguna venganza por cumplir están representados en los números de criminalidad que vemos en los registros. Las cantidades reales ciertamente eran muchos más altas. En más del 90% de los casos, el acusado era un varón africano acusado de atacar sexualmente a otro varón o muchacho africano5. Los casos en que estaban implicados europeos eran muchos más escasos.

La idea de que [la homosexualidad] es “una enfermedad del hombre blanco de origen reciente” se vuelve risible ante un examen incluso precipitado de los registros criminales de las Zimbabwe y Sudáfrica coloniales. Un estrecho análisis cuantitativo de las transcripciones de los juicios coloniales tempranos muestra que a menudo había propiedades compartidas resultantes de la cohabitación de larga data entre el acusado y el acusador. Que las cortes debieran examinar los detalles de los asuntos de propiedad muestra que estos hombres se habían a menudo considerado a sí mismos partes de un casamiento de facto antes de su disputa.

Contrariamente a lo aseverado por Mugabe y por otras aseveraciones afrocentristas, el análisis de los casos judiciales coloniales muestra que los porcentajes de encausamiento por conductas homosexuales eran más altos entre los pueblos indígenas autóctonos6 (el 17% de los casos son shona y el 16% ndebele) y más bajos entre los “migrantes industrializados” que venían de otras tierras (el porcentaje es de alrededor del 3% cada uno cuando vemos qué casos implican a xhosas, basothos y zulúes). Podemos presumir que estos últimos pueblos simplemente ya habían aprendido como evitar la justicia del hombre blanco.

La Homosexualidad entre los indios americanos

Cuando los tramperos y cazadores de pieles ingleses y francocanadienses conocieron por primera vez las culturas de los indoamericanos entre quienes se encontraban, se sorprendieron al descubrir que entre las tribus de la región un número significativo de hombres se vestían como mujeres. Lo que más los intrigó, sin embargo, era la alta estima que sus congéneres tribales tenían a estos hombres. Se consideraba que estos hombres tenían dotes espirituales, que eran un don especial hecho por Dios a la tribu; que eran hombres con una comprensión particular de los asuntos espirituales. Como se los encontraba en la mayoría de las tribus, los tramperos eligieron una palabra francesa para describirlos a todos: “berdache”.

En mi caso personal, como persona con ancestros indoamericanos, el término me disgusta profundamente por una cantidad de razones, de las que la menor no es que en sus raíces resulta profundamente peyorativo. Los indoamericanos encuentran el término ofensivo porque en última instancia deriva del árabe, donde significa a grandes rasgos “prostituto”, término que sería totalmente inaceptable para usárselo como designación de sus altamente respetados consejeros espirituales y mayores.

La frase “dos espíritus” se ha propuesto en su reemplazo, pero a mi entender también es defectuosa, porque no hay acuerdo universal sobre sus significados, algunos de los cuales también son peyorativos. Sin embargo, esta frase en verdad transmite la idea de que estas personas tienen un don especial: están en dos mundos a la vez; pertenecen al mundo material normal pero también poseen una especial sensibilidad para el don espiritual, que solamente personas como ellas pueden experimentar.

Otros términos también fracasan en transmitir la amplitud del fenómeno y la estima en que se tenía a estos hombres. Si bien los hombres que vivían con otros hombres eran un fenómeno que variaba ampliamente entre las tribus, el fenómeno del hombre vestido como mujer que se dedicaba a los asuntos espirituales era casi universal entre las tribus norteamericanas. Usaré la frase “Dos-espirítus”, entonces, en esta sección del ensayo, para describir este fenómeno, a pesar de sus deficiencias.

Por supuesto, existía alguna excepción que no celebraba a las personas Dos Espíritus, como los pimas de Arizona; pero en la mayoría de los casos las tribus norteamericanas nativas, particularmente las de las Grandes Praderas y del Sudoeste, admiraban grandemente a sus personas Dos Espíritus. Entre los hopis y los zuñis de Arizona y Nueva México, los hombres Dos-Espíritus tenían un estatus especial. Eran los cuidadores de las antiguas narraciones tradicionales de la creación, de la curación y del crecimiento. Pero, más que eso, eran los cuidadores de las tradiciones espirituales, reconocidos por su especial don de estar “entre los géneros”.

A decir verdad, algunas tribus consideraban que sus hombres Dos-Espíritus estaban en la mitad del continuo del género, no que eran una aberración entre dos géneros opuestos, como lo hubieran sido de acuerdo con el modelo europeo occidental. De esta manera, eran precursores de las ideas de muchos sicólogos modernos, que se sienten incómodos con la identificación genérica blanco/negro, o/o del modelo europeo.

Al rechazar el abordaje dicotómico de los europeos, los indoamericanos que celebraban esta diversidad entre sí mismos en gran medida evitaban la estigmatización de los miembros de sus tribus que es resultado de que alguien no ajuste limpiamente con un marco dicotómico, con lo que pasa a ser considerado como ‘desviado’.

La veneración de los hombres Dos Espíritus se debía en no pequeña parte porque se comprendía que estas personas no sólo eran diferentes, sino que tanto las tribus como los hombres Dos Espíritus mismos consideraban esa diferencia en términos espirituales: se los veía como profetas, como hombres con poderes místicos, y con el don de ver en dos reinos del espiritu a la vez: tanto el reino de los hombres como el de las mujeres.

La veneración de los hombres Dos Espíritus comenzó a declinar con la llegada de los españoles con su Inquisición. Por supuesto, los indoamericanos que se metieron en problemas con la Inquisición española a menudo se encontraron bajo tortura o esclavizados, así que tenían un incentivo para esconder sus tradiciones Dos-Espíritus. Las cosas tampoco eran mucho mejores para los indoamericanos que se encontraron en tierras capturadas por los ingleses o franceses. En ambos casos, los hombres Dos Espíritus y la tradición Dos Espíritus fueron activamente perseguidas y suprimidas por considerárselas desviadas. Bajo el gobierno de los Estados Unidos estas actividades fueron profunda y despiadadamente castigadas.

El resultado ha sido que muchos indoamericanos no llegan a apreciar que su tradición Dos Espíritus está basada en la homosexualidad y que la palabra “gay” tiene un significado asociado con los actos homosexuales, más que con las tradiciones espirituales de los hombres Dos Espíritus, que en sí mismos eran gays. Cuando a los mayores de la tribu se les preguntaba si había gays entre ellos en los tiempos pre-europeos, inevitablemente respondían con un resonante “¡NO!” Y sin embargo cuando se les preguntaba sobre los nadle o los winkte o algún otro vocablo de lenguaje nativo, la respuesta era un nostálgico y cálido “¡Sí!” aunque los diversos términos en la realidad indican más o menos lo mismo. Resulta claro que la homofobia es un valor cultural que ha sido bien absorbido y que viene del hombre blanco.

Notas

1- Los hausa son tribus de raza sudanesa, que en el siglo X fundaron los Estados Hausa, y fueron islamizados en el siglo XIV. A principios del siglo XIX fueron conquistados por los fulbés e integrados al reino musulmán de Sokoto en el Norte de Nigeria. Su lengua se habla en Nigeria Septentrional, Chad, Niger, Burkina Faso y territorios adyacentes: al conjunto, con unos veinte mi-llones de hablantes, el autor lo denomina “Hausaland”, neologismo que traducimos como “naciones hausa” .
2- En inglés, pimp. Su más cercano equivalente criollo es el cafishio.
3- Indecent assault.
4- Figura legal que tarda en sumarse al sistema legal argentino. Amicus curiae es un testigo que no es parte en la causa, sino “amigo del tribunal”
5- Entendemos que aquí assault es sexual assault. El uso que Bidstrup hace de la palabra male no es consistente. A veces significa man.
6- En el texto se lee more indigenous.

Fuente:http://www.bidstrup.com. Copyright 2001 por Scott Bidstrup. Reimpreso por permiso del autor.