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¿Que sucedió con la Ley de Educación Sexual? Imprimir E-mail
Cómo se construye en los diarios argentinos el discurso hétero sobre las minorías sexuales
      Entrevistada: Ana Maria Suppa
Escribe: Carla Aquilanti

Ana María Suppa, fué Directora de la Mujer de la antigua Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires entre 1990 y 1996 y Vicepresidente del PJ Capital en 1996, reelecta en 1998.
Actualmente es Diputada de la Ciudad Autonoma de Buenos Aires desde el 10 de diciembre del 2003 hasta el 10 de diciembre del 2007, pertenece al Frente Para la Victoria e integra la comisión de Desarrollo Económico, Mercosur y Políticas de Empleo; la comisión de Educación, Ciencia y Tecnologia y la comisión de Salud.
el año pasado presento el polémico proyecto de ley de Educación sexual, que a pesar del apoyo que recibio de la ciudadania en general no pudo convertirse en ley porque la moyoría de los diputados de la ciudad e incluso el mismo Ibarra se alineo con el discurso conservador y fundamentalista de la Iglesia Católica y otras religiones.
Sin embargo, ella está segura que cuanta más información se dé, más van a agradecerlo los padres y que si un tema no aparece en el plan de estudio, los docentes no lo enseñan.
Desde SIGLA pudimos concretar una entrevista con ella en su despacho para que cuente como fue que el proyecto no se convirtió en Ley y además, que va a pasar después de Cromañon con Ibarra.
Así que me recibió con su voz suave y esa envidiable formación docente. Nunca perdió la calma y siempre se aseguro de haberse explicado bien, que las ideas hayan quedado claras.
Por eso, Coca Cola Light de por medio, comenzamos directamente con las preguntas.

 

¿Quién o quiénes condujeron la embestida contra la Ley de Educación Sexual? ¿La derecha fue una herramienta de la Iglesia?

- Fueron sectores muy conservadores de la Iglesia Católica, pero también estuvieron los sectores más conservadores judíos y evangélicos. Son sectores, e incluso sectores minoritarios; porque hay otros sectores en estas religiones que apoyan realmente el proyecto y la idea misma de que haya educación sexual en las escuelas. Debo agradecer a todos los que dieron su adhesión, y dejar muy en claro que no todos los religiosos se oponen. Y ciertamente la derecha se puso al servicio de los fundamentalismos, aunque también hubo grupos más moderados, como el que apoyó el proyecto de Enríquez sobre talleres optativos de padres. Enríquez no quería nuestra ley, pero su proyecto es complementario del nuestro. El suyo no era un proyecto de educación sexual, porque no implicaba ni el cambio de contenidos, ni la capacitación docente, ni la incorporación curricular del tema. Hacer una verdadera ley de educación sexual requiere mayor seriedad.

- En nuestro proyecto se unen la información y las actitudes; es decir, el conocimiento y los valores. Se dijo falsamente que nosotros no planteábamos ni valores éticos, ni laicos, ni religiosos; en nuestro nuevo proyecto no sólo los explicitaremos todavía más, sino que puntualiza-remos los aspectos formativos e informativos de la educación sexual integral. La información debe quedar en manos de la Secretaria de Educación y sus expertos, que determinarán cómo graduarlos según las etapas evolutivas de los niños. Pero nuestra ley seguirá planteando los ejes temáticos que corresponden a derechos constitucionales. No nombrarlos sería absurdo, como cuando en el debate de salud reproductiva se proponía que en la ley no figuraran los métodos anticonceptivos. No nombrar los temas mínimos era correr el riesgo de que no se los enseñara. No debemos dar por sentado que algo se hará; si está escrito, mejor, e incluso beneficia a los docentes, porque podrán enseñar respaldados por la ley.

- Enseñar educación sexual integral, requiere mucha capacitación, y ya debemos darle esa capacitación a los docentes. Se hable o no se hable sobre el tema, los chicos aprenden, porque también se aprende de lo que no se habla, y no es la mejor manera. Hay que perder el miedo y hablar de lo que hay que hablar; hay que romper el tabú del silencio.

- Capacitarse en este tema en última instancia es aliviar la tarea del docente. Conocer y tener información los habilitará para derivar con tranquilidad: planteamos una articulación con Salud. Lo que el docente no pueda resolver lo consultará con especialistas; habrá una articulación de asesorías.

- Nosotros remarcamos fuertemente la instancia informativa: elegir los contenidos informativos debe estar a cargo de la Secretaria de Educación. La escuela, con profesores y maestros de varias disciplinas, proveerá un ámbito para hacer los programas concretos, y los padres podrán participar de esa instancia interdisciplinaria, y está bien que participen porque hay muchos papás que pueden hablar con sus hijos; pero no nos olvidemos que hay muchos que quieren pero no cuentan con las herramientas suficientes y que algunos chicos no tienen una familia constituida. El estado debe velar por la igualdad de todos y responder a la necesidad de las mayorías, que según las estadísticas están a favor de la educación sexual, y no velar por un sector que todavía no acepta el preservativo: y eso sí es atentar contra la vida de las personas.

¿Qué pasó en el recinto durante el debate, y qué sintió al ver que algunos progresistas se oponían?

- En el recinto no tuvimos los votos suficientes porque el bloque ibarrarista cedió a las presiones; Ibarra en persona cedió. Podrían haber votado por la afirmativa de la ley en general y por la negativa del art. 8 en particular, que era lo que discutían. En cambio votaron todo en contra. Aunque Ibarra había tenido buena disposición al principio; qué pasó después no lo sé. Esa actitud me hizo replantearme muchas cosas. Sé que se gana o se pierde, y también sé lo que puedo esperar de Enríquez, de Estrada y del bloque macrista; fueron coherentes con sus posturas. Pero el bloque ibarrista no: actuó respondiendo a la necesidad de un sector y no a la necesidad de la mayoría.

¿Y qué hubiera pasado si en vez de volver a fojas cero se hubiera aprobado el proyecto macrista?

- Iba a ser una gran problema para el propio Ibarra, que no hubiera podido reglamentar esa ley porque le resta competencia a la Secretaria de Educación, lo cual hubiera sido inconstitucional. Si se respetan las instituciones, no puede haber tantos proyectos de educación sexual como escuelas hay; son más de 700 en el sistema público y otras 700 en el sistema privado. Cada una hubiera podido decirles a los chicos cualquier cosa e incluso apoyar mitos y creencias falsas. Para respetar los valores no hay que ocultar la verdad; la iglesia podría decir “Dios estaría mas contento si llegaras al matrimonio sin haber tenido relaciones sexuales”, y dar de todos modos la información correcta. En cambio, el proyecto de Estrada le quitaba importancia a la Secretaría de Educación, que depende directamente del Gobierno de la Ciudad y que no hubiera podido decir qué informaciones se debían dar. Reconozco que Santiago de Estrada fue más serio que Enríquez al preparar su proyecto de ley, pero tampoco le interesaba mejorar la educación; le dijo al periodismo que solamente lo presentaba para que no se aprobara el nuestro. Ahora reformularemos algunos puntos, para incorporar sugerencias y mejoras que surgieron en el debate. Nosotros siempre tratamos de comprender e incorporar las demás opiniones. Si hay algo que no puede reprochársenos es que no lo hayamos puesto a discusión: desde que el proyecto arrancó en la diputación de Juliana Marino fue consultado y trabajado una y otra vez.

- En esta nueva presentación incorporamos algunos elementos para explicitar ideas, definiciones, responsabilidades y principios básicos, y también los puntos que planteó la Secretaría de Educación. Reforzamos la garantía del respeto de los principios constitucionales de la Ciudad, ya habíamos agregado antes la participación de los padres, y agregamos ofrecer talleres para padres que lo requieran.

Para las minorías sexuales, también llamadas “comunidad glttb” la educación sexual en las escuelas es fundamental, porque con una educación adecuada se podría saber que la homosexualidad no es una enfermedad, y no aprender como hasta ahora discursos negativos que son recibidos desde la niñez y reforzados en la adolescencia. ¿Cuándo presentó el proyecto pensó que la embestida de la oposición contra, su asesor y presidente de SIGLA, Rafael Freda iba a ser tan dura y fuerte?

- No. No pensé eso ni muchas otras cosas: un día me cruzaron en una radio con alguien que me preguntó “¿usted acaso cambió su sexualidad o sigue siendo heterosexual?” No pensé que me iban a cuestionar ese tema; estaba y estoy preocupada porque las mujeres no tienen concepto de género, pero no se me ocurrió que el retroceso era tan importante que se agrediera así por orientación sexual. Rafael Freda es uno de mis tres asesores en Educación. Él trabajó conmigo no sólo en el texto de la ley, sino también en la negociación. Hubo quién me preguntó cómo incluía a un homosexual en estos temas, pero a mí me parece que lo que importa es la capacidad en la materia. Atacarlo por homosexual es como descalificar a un diputado porque tiene pocos hijos o ninguno: hay aspectos de la vida, que no por ser conocidos de todos dejan de pertenecer al ámbito privado, y el respeto a la vida privada es un principio constitucional.

- Este ataque bajo es el que utiliza Enríquez con quien me he negado a debatir porque no es una persona que pueda discutir desde la verdad o manteniendo el reconocimiento de la diversidad. Estábamos tratando el tema género, y afirmó “género significa hablar de los cinco sexos”. Nosotros hemos estudiado mucho el tema, y no se nos ocurría que pudiera decirse tan impunemente ese disparate; pero Enríquez dice cualquier cosa para desvalorizar nuestra ley. En mi opinión esta ley es importantísima para el pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, y además creo que ya estamos llegando tarde a dictarla; algunas familias hablan de algunas cosas, pero no es algo sistematizado desde lo conceptual y desde la información. Estoy segura de que cuanta más información se dé, más van a agradecerlo los padres. Los hijos e hijas que ahora quizás se inicien sexualmente por impulso podrán tener más seguridad en sí mismos y decir “no estoy preparada, no estoy preparado”. Y esto sirve para contrarrestar lo que hacen los medios de comunicación.

- De todos modos, ahora se inicia una nueva etapa de debate; daremos tiempo a los que quieran presentar proyectos, y nos sentaremos con la Secretaria de Educación para consensuar. Quizás así el jefe de gobierno nos apoye.

Parece haber un retroceso en cuanto a rigidez moral y respeto por la diversidad. Nos preocupa el nuevo Código Contravencional, en cuanto a penar la prostitución.

- En nuestro caso, perdimos ese debate. Para nosotros no se la puede penar, pero la mayoría votó en contra. Nos opusimos también a la reincidencia y a la zona roja.

Fuiste Directora de la Mujer en la Municipalidad de Buenos Aires. ¿Que opinión te merece la actual invisibilización de las lésbianas en dicha Dirección?

- Creo que la Dirección General de la Mujer también acompaña ese retroceso que estoy planteando. En cuanto a la perspectiva de género, la Dirección General de la Mujer no estuvo ni está a la altura de las circunstancias; al no socializar el conocimiento del género, contribuyó al retroceso. Si esto es así en cuanto a la mujer en general, es evidente que no se ha planteado ningún tipo de trabajo con las lesbianas.

¿Estas trabajando con algún proyecto para la comunidad glttb?

- Tenemos un proyecto de Ley de SIDA, que es el único que incluye expresamente a los hombres que hacen sexo con hombres. Pero no sé qué prioridad política tendrá, porque después de Cromagñon todo ha cambiado. Yo no creo que Ibarra deba renunciar; me parece que la gente quiere que se quede y particularmente yo creo que el jefe de gobierno debe quedarse. Tiene que quedarse para gestionar con responsabilidad y monitorear las acciones que se llevan adelante.

Y apoyar la ley de Educación Sexual..

- Exacto. No puede hacer como que está por encima de la discusión; si está en desacuerdo tiene que decir lo que quiere, y lo atenderemos porque no fuimos soberbios nunca. Cuando hubo que modificar modificamos.