¿Me hago el análisis del VIH/SIDA? Imprimir

¿Por qué?

¿Para qué?

¿Cómo?

 

Si nunca te hiciste el análisis del VIH/SIDA, o hace mucho que no te lo hacés, aquí tenés información valiosa sobre por qué hoy es importante conocer si estás o no infectado, para qué sirve y cómo hacerte el test.

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¿Qué es y cómo funciona nuestro sistema inmunitario?

El medio en que vivimos está repleto de microbios, que a menudo son peligrosos. Estos microbios son virus, bacterias, hongos microscópicos y parásitos que son potencialmente capaces de atacar nuestro organismo.
El sistema inmunitario actúa en la totalidad de nuestro organismo destruyendo o manteniendo a raya a estos agresores a través de ciertos tipos de células llamadas glóbulos blancos o linfocitos, que viajan permanentemente por los torrentes sanguíneo y linfático.
Existen dos grandes familias de linfocitos que actúan de forma diferente: los linfocitos T y los linfocitos B.
Los T detectan y atacan directamente a los invasores.
Los linfocitos B son más lentos en su acción, porque no son capaces de reconocer por sí solos al agresor.
Dentro de los T los denominados T4 actúan como directores del conjunto: reconocen los gérmenes y emiten órdenes para que el resto de los linfocitos T y los B se organicen en defensa del cuerpo. Los linfocitos B al recibir el aviso de los T4 se ponen a producir sustancias llamadas anticuerpos que son específicos: se elabora uno para cada tipo de agresor. Los anticuerpos se adhieren al agresor y lo destruyen. Al ser específicos, la presencia de determinado anticuerpo indica que el organismo ha estado o está luchando contra un determinado invasor.
Si el sistema inmunitario no funcionara correctamente el organismo estaría expuesto a infecciones graves por virus, bacterias, hongos y parásitos, y a ciertos cánceres (crecimiento anárquico de células). El SIDA (Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida) es el resultado final de la destrucción lenta pero progresiva del sistema inmunitario. La causa es un virus: el VIH (Virus de la Inmunodeficiencia Humana) que ataca y destruye el propio centro de comando del sistema inmunológico, los linfocitos T4, paralizando las defensas de nuestro organismo, y exponiéndonos al ataque de otros virus, bacterias, hongos y ciertos cánceres.

Como actúa el virus del SIDA:

El virus del SIDA sólo puede vivir dentro de ciertas células del sistema inmunitario, principalmente en los linfocitos T4. Por eso cuando invade un organismo sano busca a los T4 hasta que logra infectarlos. Dentro del linfocito el virus comenzará a reproducirse, alimentándose del glóbulo blanco hasta destruirlo. La progresiva destrucción de estas células es lo que va dañando la capacidad de defensa de nuestro sistema inmunitario ante otras enfermedades.
Si un varón o una travesti lleva en su organismo el virus del SIDA, tanto su sangre como su semen pueden tener elevadas concentraciones de VIH, porque estos fluidos contienen naturalmente elevada cantidad de globulos blancos y por ende de linfocitos T4.

El líquido preseminal (de apariencia transparente) tiene menor cantidad de glóbulos blancos y por ende menor presencia de VIH, pero puede ser suficiente para transmitir la infección en determinadas situaciones.
Prevenir la transmisión del VIH es muy sencillo. Sólo debemos evitar que la sangre, el semen o el líquido preseminal de una persona (de quien no sepamos con certeza que no está infectada) entren en nuestro organismo. En las relaciones sexuales el uso del preservativo cuando hay penetración es una barrera infranqueable que impide el intercambio de fluidos: hace que el liquido preseminal o el semen no ingresen en el cuerpo de quien es penetrado, y que la sangre de quien es penetrado no entre en contacto con la mucosa que recubre la cabeza del pene del que penetra.
Es posible haber estado en contacto con estos fluidos infectados y no necesariamente habernos infectado. Puede ser que el virus no haya encontrado puertas para ingresar a nuestro torrente sanguíneo, o que la cantidad de virus que ingresó haya sido tan pequeña que nuestro sistema inmunitario haya logrado destruirlo antes que infectara suficientes linfocitos T4 para asegurar su reproducción. Ésta es la explicación de por qué hay gente que habiendo recibido semen en la boca o practicado penetración sin preservativo con una persona con vih finalmente no resultó infectada. Pero no siempre se tiene tanta suerte.  
Aunque una persona infectada puede demorar varios años en llegar a la enfermedad SIDA y los tratamientos bien llevados logran prolongar la calidad de vida de  las personas que viven con el virus, no es posible eliminar  completamente  el VIH de un cuerpo  infectado, por eso  decimos que el vih/sida continúa siendo una enfermedad incurable.

 ¿Qué ocurre cuando el virus del SIDA (VIH) ingresa a nuestro cuerpo y logra infectarnos?

Al descubrir que hay un invasor, los linfocitos T comienzan a organizar las defensas. Varios días después los linfocitos B recibirán la orden de comenzar a fabricar anticuerpos para atacar al VIH. Si el VIH logra multiplicarse más rápido que las defensas de nuestro sistema inmunitario, nos habremos infectado. Durante estas semanas sólo entre el 20 y 30% de las personas presentan manifestaciones, similares a un proceso gripal o debilidad general pasajera, producto del esfuerzo que realiza el organismo para defenderse.
En la gran mayoría de los casos (70 a 80 % ) este estado ni siquiera llega a hacerse evidente, y la infección pasa totalmente desapercibida. A partir de allí el VIH comenzará a reproducirse indefinidamente hasta el  punto de producir la muerte si no hacemos nada para frenarlo.
Los anticuerpos que producen los linfocitos B para atacar al VIH son los que detecta el análisis o test ELISA (para VIH), el cual permite conocer si una persona está o no infectada.

¿Cuando deberíamos hacernos el test del VIH/SIDA? 

En la gran mayoría de los casos a partir de las 2 semanas y hasta 3 meses después que el VIH ingresó al cuerpo y logró infectarlo se habrán producido la cantidad suficiente de anticuerpos contra el VIH como para que sean detectados por el test ELISA. A este periodo de tiempo se lo llama "de ventana", la persona está infectada pero puede que  aún los linfocitos B no hayan producido la suficiente cantidad de anticuerpos como para que sean detectados por el test. Por eso se recomienda esperar  3 (tres) meses, a partir de una situación en la que hubo riesgo de infección antes de hacerse el test. 

Las situaciones de riesgo para gays, travestis y hombres que hacen sexo con hombres son las prácticas sexuales con penetración oral o anal sin preservativo y la inyección de drogas u hormonas compartiendo agujas o jeringas.

  • La penetración anal sin preservativo es una práctica de riesgo para el que penetra  y mucho más para  el que es penetrado haya o no eyaculación. 
  • Lubricar tu ano con el semen de otra persona es de alto riesgo, para evitarlo utilizá lubricantes a base de agua que no dañan el latex del preservativo.
  • El sexo bucogenital (oral) sin eyaculación en la boca es una práctica de bajo riesgo para la transmision  del vih, pero el riesgo de infectarse con vih, para el que pone la boca existe (aunque no haya caries ni encías lastimadas) y aumenta cuando la boca tiene infecciones como por ejemplo sífilis y la otra persona (la que pone el pene) tiene una carga viral alta.
  • Los besos de boca a boca no son un riesgo para el VIH-Sida, hasta ahora no se ha demostrado que nadie en todo el mundo se haya infectado de VIH esta forma.

Los varones que tienen sexo con varones y también con mujeres, deben tener en cuenta que si la mujer está infectada el virus estará presente en los fluidos vaginales y en la leche materna. 

El test  elisa  para vih  permite confirmar si la persona tiene o no el  virus , pero no mide el estado de avance de la infección , es decir que no podemos saber cuan avanzado está la infección ni calcular cuando pudo haberse producido.

Para  conocer el estado de avance de la infección  es necesario hacer otros estudios denominados "carga viral" y "CD4" que miden la  intensidad del ataque del virus y el estado de las defensas de nuestro organismo respectivamente.

¿Qué pasa si  tengo el vih pero no lo sé?

Tarde o temprano la destrucción de tu sistema inmunitario será lo suficientemente grave como para que comiencen a aparecer enfermedades oportunistas, que aprovecharán la debilidad de tus defensas para invadir tu organismo.
En el 60 % de  las veces, la etapa sida aparece entre 3 y 10 años desde que se produjo la infección. Por la lentitud del proceso de destrucción del sistema inmunitario, se dice del VIH que es un lentivirus.
El estado avanzado de destrucción del sistema inmunitario es lo que se denomina SIDA (con mayúsculas): es la sigla de Síndrome (conjunto de síntomas) de Inmuno Deficiencia Adquirida. 
Por  falta de concientización todavía hay gente  recién se entera  que es seropositiva (que su suero es reactivo o positivo al test) cuando comienzan estas manifestaciones a través signos y síntomas relacionados con alguna o varias  enfermedades  que  se aprovechan del deterioro  del sistema inmunitario  y el médico sugiere el test de vih/sida.

Pero el haber dejado pasar tanto tiempo es perjudicial. A esta altura la medicación antirretroviral (el cóctel) pueden llegar a reducir mucho y hasta convertir en indetectable la presencia del virus en la sangre, pero la reconstitución del sistema inmunitario destruido será muy lenta y la persona quedará expuesta por mucho tiempo a nuevas enfermedades que se aprovecharán de la falta de defensas de nuestro organismo.
En cambio, si se detecta la infección a tiempo, el tratamiento, al detener la multiplicación del virus, puede retrasar mucho este proceso. 

¿Cómo hago para hacerme el análisis?

El test debe prescribirlo un médico. No hace falta que sea un especialista: lo puede recetar cualquier clínico, también hay organizaciones gubernamentales y otros servicios donde no hace falta que te vea un médico, puede hacerlo un consultor especializado. Casi todos los hospitales públicos están preparados para realizarlos en forma gratuita; pueden pedirte un bono contribución, pero no obligatoria. También se puede realizar en instituciones privadas. Por ley nacional, en Argentina el resultado debe ser confidencial.
En caso de que el resultado sea positivo (a veces el en análisis dice: "reactivo" en vez de "positivo"), si tenés obra social o una prepaga están obligadas a hacerse cargo de todo el tratamiento. Para ellos también rige la obligación de confidencialidad, así que no tenés que temer que puedan enterarse en tu trabajo aunque aporten a la obra social o te paguen la prepaga.
Cuando decidimos hacernos el análisis es porque sospechamos o tenemos certeza que hubo una situación en la que corrimos un riesgo, y por lo tanto existiría alguna posibilidad de  estar infectados. Para poder enfrentar con serenidad y sin temores infundados un resultado confirmatorio de infección, es fundamental contar con el apoyo de algún profesional o persona que pueda orientarte y contenerte. No dudes en pedir ayuda. 

Si el resultado da negativo o no reactivo:

Significa que no tenés el virus en el cuerpo, pero ¡cuidado!: esto no quiere decir necesariamente que las personas con las que estuviste no tuvieran el virus, ni tampoco que seas inmune a él. Posiblemente haciendo sexo desprotegido estuviste en contacto con el VIH, pero hasta ahora no se habian dado las condiciones para que te infectaras esto pudo haber cambiado ahora.
De ahora en más evitá las situaciones de riesgo:fundamentalmente usá preservativo cuando penetres o te penetren; en el sexo oral (bucogenital) si no usas preservativo al menos nunca dejes que te acaben en la boca, y si te inyectás drogas u hormonas nunca compartás la aguja o la jeringa

Si el resultado dio positivo ("reactivo"):

Hay que tomar decisiones para evitar que el VIH amenace tu futuro: no te deprimas, lo mejor que poder hacer es buscar ayuda sin demora: psicólogo, familia, amigos, personas que ya han pasado por esta situación y sobre todo un médico. Decidí: ¿qué médico querés que te trate? y ¿cómo querés que siga siendo tu vida?.
Posiblemente no te receten medicamentos mientras la cantidad de virus en sangre sea baja (se determina por el “Estudio de Carga Viral”), y tus defensas altas (se miden con un estudio denominado CD4). Si te recetan medicación preventiva o para disminuir la cantidad de virus y seguís al pie de la letra el tratamiento, tu calidad de vida y estado de salud mejorarán mucho. Por suerte cada vez existen mejores tratamientos, hay más experiencia sobre los resultados que dan, y se desarrollan medicamentos más fáciles de tomar.

El tratamiento:

En Argentina nadie debería dejar de recibir tratamiento por carecer de recursos. Las obras sociales y las prepagas están obligadas por ley (Leyes 24.455 y 24.754) a hacerse cargo del 100% del tratamiento antirretroviral, así como de los medicamentos para prevenir y curar las enfermedades oportunistas (las que aprovechan la debilidad del sistema inmunitario). Si la persona no tiene cobertura ni otros recursos, el Estado, a través de los Hospitales Públicos, suministra la medicación necesaria en forma gratuita (Ley 23.798), incluso a extranjeros/as. La medicación es indispensable en el tratamiento, pero para asegurar su eficacia es fundamental:

  • Evitar la reinfección por VIH:volver a infectarse es perjudicial porque obliga a todo el sistema a enfrentar al nuevo invasor. Por otro lado, el virus VIH muta constantemente adaptándose a la medicación y quizás el nuevo virus con que te infectes tenga resistencia a los medicamentos que tomaba esa persona y ya no te servirán a vos si algún día los necesitas.
  • Evitar infecciones de todo tipo, especialmente las infecciones de transmisión sexual (ITS). Las infecciones activan el sistema inmunitario y la producción de linfocitos T4 que son el hábitat que necesita el virus para multiplicarse. A la vez, luchar contra una nueva infección distrae al sistema inmunitario del control sobre el VIH. Las ITS más peligrosas por lo difundidas y fáciles de transmitir, sobre todo en las relaciones sexuales sin preservativo, son: la sífilis, la hepatitis B, el HPV, la gonorrea o blenorragia. 
  • Tener hábitos de vida saludables: buena higiene corporal, alimentación adecuada, hacer ejercicio, evitar el abuso de alcohol y drogas, evitar el estrés y cansancio excesivo.
  • Seguir al pie de la letra las indicaciones para tomar la medicación: no hacerlo puede resultar peor que directamente no haber empezado el tratamiento. 

Sólo vos podés decidir hacerte el análisis

Decidir sobre hacerte o no la prueba, si creés haber estado al menos en una situación de riesgo, es una cuestión que sólo depende de vos, pero tenés que saber que vos serás quien más se beneficie sabiendo si te infectaste o no con el vih.  
Cuando tomes la decisión de hacerte el test, procura primero sacarte todas las dudas para enfrentar el resultado con la mayor tranquilidad posible.

Si te infectaste, cuanto antes lo sepas mejor para mantenerte saludable, comenzar un tratamiento si hace falta y así continuar  sintiéndote bien.  

Si no te infectaste, la experiencia y la información recibida te podrán servir para no volver a correr riesgos innecesarios.

Última actualización el Sábado, 30 de Agosto de 2008 23:40