Itty Bitty Titty Committee: Imprimir

Una pequeña gran película

 

Una vez más, SIGLA tuvo su reunión de “Sábados al atardecer, cine…”, que conducen Néstor Granda y Osvaldo Sabino. En esta ocasión vimos y debatimos la película de Jamie Babbit, Itty BittyTitty Committee. Tuvimos una excelente audiencia que, como hemos comprobado, va creciendo sábado a sábado.  El debate fue intenso, profundo y excitante, y se prolongó casi hasta las once de la noche y luego continuó en un restaurante cercano.


El film suscitó una serie de preguntas de actualidad que afectan no sólo a la población lésbica sino al público en general: ¿Cómo tener un impacto sobre los cambios sociales? ¿Nos unimos al sistema y, en una manera activa, reformulamos puntos existentes según nuestro punto de vista, convencidos de que sólo desde adentro podemos lograr los cambios? ¿Lo buscamos desde fuera, pensando que los medios existentes nunca lograrán desarticular los conceptos mayoritarios, y que el verdadero cambio sólo puede alcanzarse a través de la anarquía? Estas son las preguntas que surgen después de ver la película dirigida por Jamie Babbit, Itty BittyTitty Committee.  ¿Es posible lograr el cambio valiéndonos del arte público, la protesta o los graffiti?

Melonie Díaz interpreta a Anna, una chica de baja autoestima y poco atractiva para los estándares de la sociedad actual. Trabaja en la clínica de un cirujano plástico donde languidece durante ocho horas.  Una noche, cuando sale de la oficina, descubre a Saddie (Nicole Vicius), pintando un graffiti en los vidrios del frente de la clínica.  Después de la confrontación inicial, las dos encuentran puntos de coincidencia y Saddie termina reclutándola para asistir a una reunión de su grupo de feministas radicales conocido como Clits In Action (Clítoris en acción) o C(I)A.  Es así como Anna comienza sus aventuras con este grupo, y su propia identidad real y su autoestima van fortaleciéndose.

Itty BittyTitty Committee–que tiene tres ingredientes esenciales: una parte de crítica social, otra de drama y una tercera de comedia romántica—comienza a brillar cuando el espectador descubre las preguntas que presenta el guión. Obviamente, las chicas que integran C(I)A, están convencidas que la única manera de alcanzar sus metas, es educando al público por medio del arte (legal o no).  Y es allí donde surge la pregunta:  ¿importa realmente si alcanzan esas metas, o simplemente es válido el hecho de que intenten lograrlas?

Quizá lo más destacable de la película es que todo el tiempo transita por una peligrosa línea de la que pudiera caerse y quedar estancada en estereotipos y mensajes moralizantes, pero que en ningún momento lo hace.  Sólo cuenta una historia, mostrando posibilidades de cambios, sin transformarse en facilismo de decir “somos peligrosas, somos diferentes, nuestro mundo es peligrosamente diferente”.  ¿Importa realmente que todos los personajes del film son lesbianas? A mi entender, no.  Por una vez podemos ver en la pantalla a dos mujeres que hacen el amor y no son presentadas como algo meramente morboso.  La gente se enamora se hace preguntas, la orientación sexual no es lo más importante. Esta película bien pudiera estar armada con personajes heterosexuales u homosexuales varones rebelándose del mismo modo que estas chicas lesbianas, y seguiría siendo la misma película. Y es también destacable poder ver una película interpretada por gente con la que cualquiera puede identificarse, seres que vemos todos los días y no los acostumbrados estereotipos recién salidos del salón de belleza.

 Hay secuencias que pudieran ser categorizadas de lugares comunes feministas—el viaje juntas, slogans, reunirse a mirar la filmación de lo que acaban de hacer, y otras—pero todas pueden ser obviadas ya que encajan cómodamente en el guión y el desarrollo del film, y se destacan como una parte integral del viaje interior de Anna. Si alguien no es rebelde a los veinte años, no tiene corazón. Si no es parte del sistema a los treinta, no tiene cerebro.  La historia que vemos en Itty BittyTitty Committe, es una que, de un modo u otro, todos hemos vivido en su momento.

La película combina tantos elementos (música, un elenco numeroso, diversos estilos visuales, un tema central difícil de enfocar, un lenguaje que, para algunos espectadores pudiera resultar ofensivo) que, escritos, parecieran un posible desastre.  Sin embargo, en la pantalla, fluyen todos naturalmente y se unen sin ningún inconveniente.

Finalmente, la universalidad de su mensaje y del viaje interior de Anna, es lo que hace de Itty BittyTitty Committee una pequeña gran película, y de Jamie Babbit, una gran directora de la que seguiremos viendo y escuchando en el futuro.

© 2008, Osvaldo Sabino
 
Trailer