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Espejo 15

Editorial N 15

            SIGLA tiene una historia corta en lo formal (fuimos fundados en 1992) y muy larga si se remonta a sus integrantes y a la evolución de su línea ideológica. (SIGLA es la directa descendiente de la Coordinadora de Grupos Gay, de 1983, con quien firma esto como testigo y eslabón de continuidad desde entonces).

            Más de quince años después, no sólo tenemos personería jurídica sino que somos ENTIDAD DE BIEN PUBLICO, declarada por el Gobierno Nacional dándole el mentís a la Corte Suprema de Justicia; hemos logrado avances en el derecho de parejas (la afiliación de Obras Sociales), hemos contribuido sustancialmente en la presentación del primer Proyecto de Ley de Unión Civil de Personas del Mismo Sexo (Parteneriato), hemos logrado que se reúnan padres, amigos y familiares en  sede (incluso algunos padres varones). Pasan cotidianamente por nuestra sede a tomar clases de capacitación maestros y profesores de Ciudad y Provincia de Buenos Aires, nuestra dirección y teléfono figuran en las bibliotecas de más y más escuelas, atendemos mayores y menores de edad, hacemos prevención de VIH en los bares, ayudamos a los enfermos, mantenemos cuatro horas de emisión radial semanal en Quilmes y en la Ciudad Autónoma y cualquier joven gay, lesbiana o transgénero sabe que si aparece cualquier miércoles o sábado tendrá un grupo amistoso con el que conversar, pensar y aprender. Y ahora, les brindamos Espejo.

            Estas actividades son la base para intentar un cambio trascendental en la sociedad y la cultura argentinas: la institución del parteneriato. Ayúdennos. Los llamamos a ayudar, participar y organizarse.

SIGLA necesita voluntarios y donaciones. Necesita una red de donantes. Necesita ideas de lobby. Necesita colaboración de las demás instituciones gays, desde las comerciales a las políticas. Estamos emprendiendo la marcha hacia la verdadera meta: la igualdad con la sociedad heterosexual mayoritaria, sin desviarnos hacia las tentaciones de ser víctimas, de ser testigos, de ser conciencia crítica, de ser mesiánicos, de ser separatistas, de ser izquierdistas, de ser trágicos, de ser acusadores, de ser todas las autoproclamas que hemos presenciado en estos quince años.

La realidad no es como se nos antoja, sino como es: las mujeres lesbianas no se infectan de VIH. Los varones gays son el grupo más infectado de la sociedad. El respeto no se gana con declamaciones. A la policía no hay que enfrentarla con gritos, sino con silenciosa acumulación de poder. A las familias y a las escuelas hay que convencerlas con constancia, amor y tolerancia. Todos somos distintos entre nosotros, y esa diferencia es valiosa. Pero ante un tercero superior, que puede ser Dios, la Ley, la Cultura, la Sociedad o la Democracia, todos debemos ser iguales. Queremos esa igualdad: que la presencia de las minorías sexuales en Argentina sea un hecho normal, habitual y común.

Seguiremos manteniendo la conducción de la pelea por las pensiones de viudez, por la unión civil, por la dignidad, el respeto y el derecho de cada uno a elegir su propio destino: pero estamos ante el proyecto más ambicioso de nuestra historia, y queremos que todos los sepan, lo compartan y ayuden. No son palabras ni denuncias ni declaraciones: esto va en serio. La Ley de Parteneriato ya está a consideración de la Cámara de Diputados. 

                                                                                                                               Rafael Freda

Última actualización el Sábado, 29 de Noviembre de 2008 18:53