Adiós a Liz Taylor Imprimir

El pasado 23 de Marzo falleció Elizabeth Taylor, diva del espectáculo estadounidense que a través de la fundación amfAR apoyó la creación y el sostenimiento de diversas ONG's que lucharon y luchan contra la epidemia del VIH/SIDA, entre ellas SIGLA. Lamentamos profundamente esta gran pérdida.

 

Adiós a una diva bella y tormentosa

Se ganó un lugar en el corazón de varias generaciones a fuerza de belleza y talento. Su turbulenta vida sentimental, sus adicciones, la amistad con El Rey del Pop y una vida de película.

Sus ojos color violeta y su sonrisa  quedarán en la memoria de generaciones a través de películas como Cleopatra, Gigante y ¿Quién le teme a Virginia Woolf? El mundo del cine llora la muerte de Elizabeth Taylor, acaecida ayer a los 79 años en un hospital de California, producto de una insuficiencia cardíaca. Elizabeth era parte de una especie extinguida de la Edad de Oro de Hollywood. Ella se ganó el corazón del público por su belleza y su talento, pero también porque  supo convertirse en el prototipo de diva carnal, a la que semejante hermosura no libraba del sufrimiento de tantas otras mujeres de carne y hueso. Sus múltiples matrimonios, sus problemas con el alcohol y el sobrepeso lograron humanizarla.
“Liz” Taylor no sólo trascendió por sus papeles en la pantalla, donde ganó dos premios Oscar (en 1960 y 1966), sino también por los datos de su vida privada, en la que contabilizó siete matrimonios –dos de ellos con Richard Burton–rubro en el que fue superada por Zsa Zsa Gabor –quien, por cierto, tuvo que ser hospitalizada tras conocer la noticia de la muerte de su colega–. Alejada del cine desde 1994, nunca dejó de ser noticia por su delicada salud y sus internaciones, su  estrecha amistad con Michael Jackson –fue quien lo bautizó como “El Rey del Pop”– y su militancia, tras la muerte de su amigo Rock Hudson, en pos de  los derechos de las personas con sida.
Aunque había nacido en Londres en 1932, su familia volvió a los Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial y su madre la acompañó a distintas pruebas para  publicidades en la naciente  televisión. Sus ojazos color violeta daban muy bien en cámara y así apareció por primera vez en lapantalla grande en There’s One Born Every Minute (1942) y dos años después deslumbró a público y productores en Fuego de juventud, junto a Mickey Rooney.
Después llegarían un par de películas con Lassie de coestrella –La cadena invisible, El valor de Lassie–, entre otras comedias menores, hasta que en 1950 Vincente Minnelli la puso en un lugar de privilegio con El padre de la novia, junto a Spencer Tracy y Joan Bennett, por entonces estrellas muy convocantes. Poco después de sus 30 años, ganó el primero de los dos premios de la Academia que cosecharía en su carrera (ver recuadro). Fue en 1960 por su rol como prostituta en Una Venus en visón. Tres años más tarde llegaría uno de sus personajes más famosos:  Cleopatra. El film dio que hablar por varios motivos: fue la película más cara de la historia para esa época, y Liz Taylor fue la primera actriz que cobró 1 millón de dólares, una fortuna para los ’60. Sin embargo, otros aspectos la llevaron a superar este récord: los múltiples retrasos y contratiempos del rodaje y un porcentaje de la taquilla contemplado en su contrato; finalmente, la estrella cobró su sueldo multiplicado por siete. Fue en el rodaje de esta película donde conoció a Richard Burton e iniciaron un romance estando ambos casados, lo que provocó un enorme escándalo. Liz pasaría de ser un rostro bello a demostrar sus calidades en películas como Ambiciones que matan (1951), con Montgomery Clift, Gigante (1956), con James Dean, Un gato sobre el tejado caliente (1958), con Paul Newman, y De repente en el verano (1962), con Katharine Hepburn y otra vez con Clift.
Su segundo Oscar por ¿Quién le teme a Virginia Woolf? (1966) la situó en un pedestal difícil de alcanzar, porque a esas alturas no era sólo una actriz sino ya un mito.
Luego siguió filmando: con Franco Zeffirelli (La fierecilla domada), John Huston (Reflejos en tus ojos dorados), Joseph Losey (Boom, el ángel de la muerte y Ceremonia secreta), George Cukor (El pájaro azul), de nuevo Zeffirelli (El joven Toscanini, de 1988) y Brian Levant (Los Picapiedras, en 1994). Taylor tenía problemas de salud desde hace años. En octubre de 2009 ya había sido tratada por problemas cardiovasculares. Tras ser intervenida en una válvula dijo en ese entonces: “Es como si tuviera una nueva bomba.” En los últimos meses estuvo internada varias veces. De acuerdo con su portavoz, la actriz murió “pacíficamente” en el Hospital Cedars de Los Ángeles. Sus cuatro hijos estaban a su lado en sus últimas horas: los dos varones que tuvo con el actor Michael Wilding, una hija de su matrimonio con el productor Michael Todd y una hija adoptada en 1964. Taylor deja diez nietos y cuatro bisnietos.
Muchos famosos, que tuvieron contacto con la primera actriz en
ganar 1 millón de dólares por un papel protagónico, se deshicieron
en elogios para con Taylor, considerada una de las últimas leyendas de la era dorada de Hollywood.
El cantante Elton John, que también formó parte de su selecto grupo de amigos, dijo que Hollywood había perdido a un gigante. “Más importante aun, hemos perdido a un ser humano increíble.” Taylor siempre fue invitada de honor a la fiesta de recaudación de fondos para la lucha contra el sida organizada por el intérprete de Rocket Man cada año la noche de los Oscar.
A su vez, la actriz Jane Fonda aseguró a través del canal de noticias CNN que Elizabeth era un gran ser humano “a todo nivel: amable, generosa y valiente”. La actriz estadounidense Whoopi Goldberg elogió el “ácido” sentido del humor de Taylor y dijo que la actriz había sido “parte importante” de su vida.

 

fuente de la nota: diario Tiempo Argentino. http://tiempo.elargentino.com/notas/adios-una-diva-bella-y-tormentosa

 

Última actualización el Lunes, 20 de Junio de 2011 14:57